La izquierda no se rinde jamás (Ramón Pérez Maura en El Debate)

La izquierda no se rinde jamás (Ramón Pérez Maura en El Debate)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La izquierda española ha vuelto a las calles para manifestarse, en esta ocasión en torno a un desahucio en Madrid, utilizando el evento como plataforma para reafirmar su presencia y discurso político. A finales de septiembre de **2026**, la Delegación del Gobierno en Madrid cifró en **10.000** las personas concentradas en una manifestación considerada ilegal.

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La izquierda española ha vuelto a las calles para manifestarse, en esta ocasión en torno a un desahucio en Madrid, utilizando el evento como plataforma para reafirmar su presencia y discurso político.

A finales de septiembre de 2026, la Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 10.000 las personas concentradas en una manifestación considerada ilegal. El evento, que reunió a menos de 3.000 asistentes bajo lemas como «El cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Maricarmen», marcó un nuevo intento de la izquierda por hacerse notar en el espacio público. Este movimiento se produce en un momento que algunos analistas describen como uno de los más complicados para la izquierda desde la restauración de la democracia en 1975.

El desahucio como catalizador

El foco de la protesta se centró en el desalojo de una mujer octogenaria, Mari Carmen, de su vivienda en Madrid, donde residía desde hacía siete décadas. La justicia actuó en base a la ley vigente, determinando el fin de su protección legal al ser la segunda subrogada tras el fallecimiento de su madre en 2005. Este caso, aunque sensible, se enmarca en un contexto legal específico, con rentas antiguas anteriores al decreto Boyer que limitaba los contratos de alquiler indefinidos.

La situación ha sido aprovechada por sectores de la izquierda para rearticular su discurso y criticar la gestión del gobierno en materia de vivienda. Se señala la falta de acción del Ministerio de Vivienda, dependiente del Gobierno central, durante los últimos ocho años, a pesar de las promesas realizadas por Pedro Sánchez en 2017 de acabar con los desahucios. La narrativa construida apunta a la derecha, concretamente a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, como responsables indirectos del desalojo, a pesar de que la decisión judicial se basó en la normativa vigente.

La izquierda busca recuperar el relato

La convocatoria, impulsada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y con el apoyo de colectivos como Acciones en Altura, se dirigió al portal del edificio donde se supone que Isabel Díaz Ayuso planeaba mudarse. La manifestación, que generó una notable presencia policial, derivó en incidentes como intentos de acceso a portales colindantes y el lanzamiento de petardos, así como daños en timbres.

Este tipo de acciones buscan visualizar la fuerza de la izquierda radical y presionar al gobierno. La estrategia consiste en vincular casos particulares de desahucio con políticas de vivienda más amplias y con la acción de los gobiernos autonómicos y municipales. El objetivo es, una vez más, construir un relato que movilice a su base y recupere el protagonismo político, a pesar de las críticas sobre su efectividad real en la resolución de problemas habitacionales.

Datos clave
  • La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los asistentes a una manifestación ilegal en Madrid.
  • Menos de 3.000 personas se concentraron bajo lemas como «El cambio empieza hoy».
  • El desahucio de Mari Carmen, octogenaria, fue el detonante de la protesta.
  • La situación se produce en un momento de dificultad para la izquierda desde 1975.
  • *Pedro Sánchez** prometió acabar con los desahucios en 2017.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Eric Finch

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La izquierda no se rinde jamás​

25/09/2026

Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «El cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Maricarmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero la izquierda vuelve a tomar la calle

Están viviendo uno de sus peores momentos desde la restauración de la Monarquía en 1975. Ceuta les hizo perder el relato por la decisión de Sánchez de irse de vacaciones cuando España es invadida y por su negativa a culpar al invasor: lo nunca visto. Y de repente emplean una sentencia judicial para culpar al PP de un desahucio. Increíble, pero cierto.

No seré yo quien diga que la salida de su domicilio de Mari Carmen –supongo que tendrá apellido, pero no lo encuentro en ninguna parte– conmueve a cualquiera. Una octogenaria que lleva siete décadas en ese piso junto al parque del Retiro se tiene que ir a un lugar peor. La Justicia ha actuado conforme a la ley en vigor: la señora, acogida a las rentas antiguas previas al decreto Boyer que acabó con los contratos indefinidos de alquiler, tan solo se permitía una subrogación indefinida, por lo que la gloria de la progenitora en 2005 terminó con su blindaje. Como segunda subrogada, ya no estaba protegida. ¿No fue Pedro Sánchez en 2017 el que dijo que se acabarían los desahucios en cuanto él llegara a la Moncloa? Pues a ver si espabila porque lleva más de ocho años y no ha hecho absolutamente nada.

Pero claro, va a resultar que la culpa es de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida. Yo juraría que en el Gobierno de la nación hay un Ministerio de Vivienda. Y ¿a qué se dedica? Porque en esa materia, en ocho años los gobiernos de Sánchez no han dado un palo al agua. Ni mijita.

Así que a la extrema izquierda que nos mal gobierna no se le ocurrió mejor idea que, una vez desalojada por sentencia judicial la inquilina –mucho menos amparada por este gobierno que tantos otros okupas– convocaron en redes a la izquierda radical para demostrar que siguen siendo fuertes. Y escogieron el portal del piso de General Martínez Campos donde suponen que Isabel Díaz Ayuso pretendía ir a vivir. Como confieso que vivo en el entorno, me quedé impresionado por la turbamulta que encontré cuando regresaba a mi domicilio a las 20,30. Como mínimo había que echarse la mano a la cartera por temor a situaciones desagradables. La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «el cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Mari Carmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero animó a la izquierda a volver a tomar la calle convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, con la ayuda del colectivo Acciones en Altura, la ultraizquierda más radical que coreaba sin parar «Ayuso dimisión».

Hubo una importante presencia policial, pero, por ejemplo, no impidieron que en los portales de los alrededores los manifestantes intentaran colarse y en el mío lanzaran petardos pues la verja de la calle tiene barras metálicas, pero no cristales. Y rompieran los timbres de tanto llamar a los pisos. Esos destrozos a nadie importan. Se les otorga el derecho a romper lo que sea. Que los paguen los vecinos porque aquí la única persona que es relevante es la inquilina a la que el juez ha desahuciado. Y la culpa, por supuesto, no es de ella que no aceptó ninguna de las alternativas que se le ofrecieron. Ella quería seguir donde estaba sin tener ningún derecho. Y la culpa de su desahucio es de la derecha. La izquierda siempre es capaz de volver a elaborar un relato. Más falso que Judas.
 

La izquierda no se rinde jamás​

25/09/2026

Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «El cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Maricarmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero la izquierda vuelve a tomar la calle

Están viviendo uno de sus peores momentos desde la restauración de la Monarquía en 1975. Ceuta les hizo perder el relato por la decisión de Sánchez de irse de vacaciones cuando España es invadida y por su negativa a culpar al invasor: lo nunca visto. Y de repente emplean una sentencia judicial para culpar al PP de un desahucio. Increíble, pero cierto.

No seré yo quien diga que la salida de su domicilio de Mari Carmen –supongo que tendrá apellido, pero no lo encuentro en ninguna parte– conmueve a cualquiera. Una octogenaria que lleva siete décadas en ese piso junto al parque del Retiro se tiene que ir a un lugar peor. La Justicia ha actuado conforme a la ley en vigor: la señora, acogida a las rentas antiguas previas al decreto Boyer que acabó con los contratos indefinidos de alquiler, tan solo se permitía una subrogación indefinida, por lo que la gloria de la progenitora en 2005 terminó con su blindaje. Como segunda subrogada, ya no estaba protegida. ¿No fue Pedro Sánchez en 2017 el que dijo que se acabarían los desahucios en cuanto él llegara a la Moncloa? Pues a ver si espabila porque lleva más de ocho años y no ha hecho absolutamente nada.

Pero claro, va a resultar que la culpa es de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida. Yo juraría que en el Gobierno de la nación hay un Ministerio de Vivienda. Y ¿a qué se dedica? Porque en esa materia, en ocho años los gobiernos de Sánchez no han dado un palo al agua. Ni mijita.

Así que a la extrema izquierda que nos mal gobierna no se le ocurrió mejor idea que, una vez desalojada por sentencia judicial la inquilina –mucho menos amparada por este gobierno que tantos otros okupas– convocaron en redes a la izquierda radical para demostrar que siguen siendo fuertes. Y escogieron el portal del piso de General Martínez Campos donde suponen que Isabel Díaz Ayuso pretendía ir a vivir. Como confieso que vivo en el entorno, me quedé impresionado por la turbamulta que encontré cuando regresaba a mi domicilio a las 20,30. Como mínimo había que echarse la mano a la cartera por temor a situaciones desagradables. La Delegación del Gobierno cifró en 10.000 los concentrados en una manifestación ilegal. Así que serían algo menos de 3.000 al grito de «el cambio empieza hoy» y «ático para Ayuso, desahucio para Mari Carmen». No está muy claro qué tiene que ver una cosa con otra, pero animó a la izquierda a volver a tomar la calle convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, con la ayuda del colectivo Acciones en Altura, la ultraizquierda más radical que coreaba sin parar «Ayuso dimisión».

Hubo una importante presencia policial, pero, por ejemplo, no impidieron que en los portales de los alrededores los manifestantes intentaran colarse y en el mío lanzaran petardos pues la verja de la calle tiene barras metálicas, pero no cristales. Y rompieran los timbres de tanto llamar a los pisos. Esos destrozos a nadie importan. Se les otorga el derecho a romper lo que sea. Que los paguen los vecinos porque aquí la única persona que es relevante es la inquilina a la que el juez ha desahuciado. Y la culpa, por supuesto, no es de ella que no aceptó ninguna de las alternativas que se le ofrecieron. Ella quería seguir donde estaba sin tener ningún derecho. Y la culpa de su desahucio es de la derecha. La izquierda siempre es capaz de volver a elaborar un relato. Más falso que Judas.
Que monchito, se echo mano a la cartera no le fueran a robar las treinta monedas.
 

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