Vamos a ver, que en una misma parrafada mezclas cosas muy distintas. Tienes razón en lo de Soros, pero no remates la faena: llamarle comunista es el colmo del cinismo, porque el tío es el heredero del capitalismo especulativo más rancio, un inversor que financió "revoluciones de colores" como quien compra un cortijo. Pero eso no lo hace ni de lejos un tipo decente, es el perfecto gerente del caos. Que unos le llamen comunista es tan ridículo como que otros le llamen humanitario. Los dos venden humo y el tío se ríe de todos desde su yate.
Ahora, con lo de la "socialdemocracia" de Merkel y Von der Leyen, al loro, que aquí es donde realmente te delatas. Schwarz no admira un modelo, admira la estética. La señora Merkel dejó Europa con el gas ruso hasta las cejas y las fronteras sin control, pero con la compostura de una directora de banco que te embarga la casa sonriendo. Von der Leyen se pasea entre los fondos climáticos repartiéndose los contratos, eso sí, siempre con pendientes de perlas y discurso de "lucha contra el repruebo". Si eso es socialdemocracia, yo soy el abuelo del lonchafinismo.
El problema de fondo es que Schwarz cree que el centro es no tener posicionamiento duro, y para él, Ayuso o Feijóo son casi el malo porque representan una "derecha" con algo de agallas, aunque sea digital. Pero ¿sabes qué? Esa derecha al menos no te vende la moto de que una tecnócrata belga te va a arreglar la vida con un pacto verde y una agenda global. Schwarz se traga el envoltorio porque le da miedo mirar lo que hay debajo. Yo prefiero un malo conocido a un "centrista" que te abraza mientras te prepara el discurso de tu propia sumisión.