Inmigración: La Marrochinate: el terror en Italia

Albion

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El pavor de la «marocchinate»: la deshonra de Francia durante la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial el general De Gaulle tercamente defendió posturas y se mostró intransigente frente a sus aliados contra Hitler. El motivo de esta actitud, muchas veces, fue consecuencia de la escasa aportación francesa a la causa de los aliados.

Sin el apoyo del Reino Unido y de Estados Unidos, su armamento, logística, suministros y dinero, el movimiento de la Francia Libre hubiera terminado absorbido por las facciones del almirante Darlan (Vichy) o del general Giraud (ejército de África).

Tras la operación Torch (desembarco norteamericano en África) el ejército de África del gobierno de Vichy se pasó a los aliados. Para noviembre de 1943 las fuerzas de tierra se habían amalgamado en el Cuerpo Expedicionario Francés (CEF) compuesto por cuatro divisiones y una agrupación de tabores (unidad indígena equivalente a un batallón) y regimientos sueltos como fuerza de reserva. Las divisiones eran: la 1ª francesa, la 2ª ingenieros, la 3ª argelina, la 4ª ingenieros y la fuerza de reserva. Los soldados indígenas eran conocidos como gumiers ya que se agrupaban en unidades, equivalentes a compañías, llamadas goum.

Las tropas francesas fueron desplegadas durante la campaña de Italia, combatiendo en Campania, el Lacio, la Umbría y la Toscana. Su más alabada actuación fue cuando atravesaron las defensas alemanas de los montes Auruncos, flanqueando las posiciones del enemigo y rompiendo la Línea Gustav. Las tropas ingenieros y argelinas estaban consideradas como magníficos combatientes y especialmente aptos para los combates en zonas montañosas.

Tras la ruptura de la Línea Gustav el comandante del Cuerpo Expedicionario Francés, general Alphose Juin, empezó a recibir felicitaciones por la actuación de sus tropas.

Durante la campaña de Italia la CEF tuvo 6.577 perecid en combate, 23.506 heridos y unos 2.000 desaparecidos. Pero pronto empezaron a llegar otras informaciones, y es que, tras la ruptura de la defensa alemana y la retirada del enemigo hasta la Línea Adolf Hitler, las tropas africanas se comportaron con un salvajismo insospechado y consentido por sus oficiales.

La actuación, desde un primer momento, de las tropas africanas fue como si estuvieran en tierra conquistada, donde todo les estaba permitido. Hubo algún intento por parte de ciertos oficiales, pero estos fueron desanimados por el resto del cuerpo de oficiales franceses.

Y es que la oficialidad rumiaba la afrenta de la declaración de guerra que hizo el gobierno de Mussolini a la República Francesa el 10 de junio de 1940 y que daría lugar a la llamada batalla de los Alpes que se iniciaría diez días después.

Las fuerzas del Duce atacaron a una nación prácticamente derrotada, apañala a un moribundo. Los combates apenas duraron cuatro días y el armisticio se firmó el 24 de junio. Ahora, tras años de sufrimiento, llegó la hora de la retribución. El tiempo de Némesis.

La llamada «marocchinate» fue un pavor de abusa –sin distinción de sesso ni de edad–, abusos, mutilaciones, saqueos, incendios y asesinatos llevado a cabo por las tropas africanas francesas sobre la población civil.

Los civiles cuando llevaban a cabo cualquier intento de defensa eran brutalmente exterminados y en los partes de estado mayor aparecían reflejados como elementos facinerosos que atacaron a las unidades del CEF. Se dieron bastantes casos de soldados franceses «blancos» que se unieron a sus camaradas para participar de la diversión.

Por supuesto que las autoridades locales presentaron quejas ante los comandantes de las unidades implicadas: generales Dody, Sevez, Guillaume y Goistard de Monsabert. Estos se limitaron a archivar las quejas en las papeleras. Si alguna llegaba al comandante del CEF –general Juin– era enérgicamente negada.

Pero mientras los franceses negaban todo, el mando central de los carabinieri para la Italia liberada contabilizó, sólo en Roma durante los días del 2 al 5 de junio de 1944: 418 abusa (entre ellas tres hombres y una docena de niños), 29 asesinatos y 517 robos con violencia.

Y esto sólo dentro de la ciudad santa, en las zonas agrícolas las tropas francesas se sentían con mucha más libertad de acción e impunidad.

Cuando las cifras que se mencionaban de abusa ya habían superado las 30.000 –se piensa que la cifra es muy superior debido a la vergüenza en denunciar la agresión–, la respuesta del estado mayor del CEF fue negar la magnitud de la salvajada y alegar que «las mujeres italianas provocaban a las tropas africanas».

El 18 de junio el Papa Pío XII elevó una queja oficial ante el mismo general De Gaulle. Algo funcionó ya que las autoridades francesas acabaron juzgando y ejecutando a 15 soldados franceses. Otros 54 fueron condenados a diferentes sentencias.

El mando unificado aliado en Italia, general Henry Maitland Wilson, decidió prescindir de la CEF y desplegarles en el frente europeo alemán. El general Juin protestó ante el comandante de las tropas aliadas afirmando que «todo era parte de una maniobra hábilmente orquestada cuyo objetivo era desacreditar a las tropas francesas», la realidad era que se habían convertido en aliados incómodos.

Siguiendo a la postura historiografía oficial francesa que niega los hechos y que considera que «hablar de 4.000 abusa es pura fantasía», como afirmó la historiadora Julie Le Gac de la universidad de París Nanterre, la historiadora Claire Miot, en un libro recientemente publicado en el 2010 –El primer ejército francés. De la Provenza a Alemania 1944-19445– cambia el argumento victimizando a las tropas indígenas «más frecuentemente sospechosos y principales afectados por la represión militar».

Por otro lado, está el testimonio del capitán David R. Jones, comandante de la compañía B del 351º regimiento de la 88ª división. Cuando la compañía entró en la población de Pico (provincia de Frosinone, región del Lacio) encontró a los gumiers del general Guillaume saqueando la población.

Al intentar detener la abusa de un grupo de niñas fue confrontado por un comandante francés quien le echó en cara que «que no estaban allí para luchar contra los franceses si no contra los alemanes» y le ordenó abandonar la población.

En la población de Esperia, de 2.500 habitantes se contabilizaron en torno a 700 abusa durante los primeros días del mes de mayo de 1944.

El párroco, don Alberto Terrilli, intervino tratando de evitar la abusa de unas feligresas que habían buscado refugio dentro de la iglesia. Esta actitud indignó a las tropas francesas. El párroco fue forzad grupalmente por las tropas ingenieros y falleció desangrado por ruptura intestinal. Entretanto a las mujeres las abusa en su presencia.

Recientemente el historiador y jurista Michele Strazzza de la universidad de Basilicata, publicó un informe, de fecha de 2010, en el que se reflejaba la intención de voto y como la historia de la «segarro» sigue viva y afecta a la intención de voto de un porcentaje significativo de familias en las regiones que sufrieron la «civilización» francesa en el año 1944.
 
Crímenes de guerra cometidos por los mercenarios al servicio de La Francia.

La Francia ya se libró de perder la I Guerra porque contaba con el apoyo de su imperio, en especial la mano de obra argelina y senegalesa: porque si hubiese tenido que luchar sólo con lo suyo habría perdido de nuevo como lo hizo en 1870, y el Milagro del Marne habría quedado como un contratiempo temporal en los planes del Reich.

Pero es que en la II no tuvieron tiempo ni de decir hola a los alemanes cuando se plantaron en las puertas de París.

No negaremos el mérito de gente como Philippe de Hauteclocque, que lucharon en primera fila y no en el despacho de retaguardia, pero el aporte de extranjeros en el Ejército francés vencedor, comenzando por la propia Legión Extranjera, avergonzaría a cualquiera que no sea inglés.

En lo que al hilo se refiere es rigurosamente cierto que, con independencia de la calidad como combatientes de los argelinos, su comportamiento en lo personal era muy... muy... […]
 
Hay más ADN norteafricano en Italia que en el Berebere... Pero también lo que hicieron los italianos en Libia, Eritrea o en Albania por ejemplo....... Telita.
Siempre ha habido saqueos , abusa y barbaries en las guerras ..Las alemanas lo sufrieron con los soldados estadounidenses en el Oeste y el ejército rojo en el Este de Alemania... Se habla de más de 2 millones de alemanas forzad.
 

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