Con 27 años, Lucía cambió Madrid por una pequeña aldea de Ourense donde cultiva sus propios alimentos, cría animales y trabaja para conseguir un estilo de vida cada vez más autosuficiente
(imagen visible para usuarios registrados) Lucía (TikTok)
Por
El Confidencial
17/08/2026 - 11:57
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Lucía tiene 27 años y decidió dejar atrás su vida en Madrid para instalarse en una pequeña aldea del municipio de O Irixo, en Ourense, donde viven apenas nueve personas. Allí ha puesto en marcha un proyecto de autosuficiencia que le permite reducir considerablemente algunos gastos cotidianos, especialmente los relacionados con la alimentación.
“Gasto unos 50 euros en la compra mensual”, explica la joven sobre su nueva vida en Galicia. Buena parte de lo que consume procede directamente de su huerto y de su propia cosecha, por lo que sus visitas al supermercado se han reducido. “Cuando el jardín sea más grande, mi objetivo es comprar solo lo esencial: arroz, aceite y poco más”, señala.
El cambio comenzó después de varios años viviendo en Madrid. Lucía asegura que sentía que su forma de vida en la ciudad estaba cada vez más alejada de la naturaleza y decidió formarse en permacultura antes de dar el paso. Finalmente, compró por 6.000 euros una casa de más de un siglo de antigüedad junto a varias parcelas, una propiedad que está restaurando para convertirla en su residencia permanente.
“Llegué aquí y tuve la sensación de que aquí era donde iba a quedarme, que era mi hogar”, recuerda. Uno de los aspectos que más valora de su nueva etapa es la relación con sus vecinos. Después de pasar toda su vida en Madrid sin apenas conocer a quienes vivían a su lado, asegura que en la aldea fue recibida “con los brazos abiertos” y que sus vecinos han terminado convirtiéndose en su familia.
Su reducido gasto en alimentación no significa, sin embargo, que vivir de esta manera esté libre de costes. Su principal desembolso mensual son los animales, a los que destina alrededor de 150 euros. Aun así, el huerto le permite cubrir una parte importante de sus necesidades y avanzar poco a poco hacia el modelo de autosuficiencia que buscaba cuando decidió abandonar la ciudad.
La experiencia de Lucía muestra así un cambio radical entre la vida urbana y la vida en una pequeña aldea gallega. Con una vivienda que continúa restaurando, terrenos propios, animales y alimentos cultivados por ella misma, la joven busca depender cada vez menos de las compras habituales y construir una vida vinculada al campo. Su objetivo es sencillo: producir todo lo que pueda y dejar para el supermercado únicamente aquellos productos básicos que no puede obtener por sus propios medios.