Un pasaporte por 30 euros como refugio ante lo que viene
Con el recuerdo de confinamientos recientes y las monedas digitales del BCE ya anunciadas para octubre, ha vuelto una recomendación incómoda: la mejor inversión para un español medio no es un fondo indexado, sino un pasaporte en regla. Cuesta 30 euros y, según quien la lanza, permite salir de España el mismo día en que un decreto cierre las fronteras. La historia reciente da razones para no tomarla a broma: en la crisis del SARS-1 de 2008 y en el Elvirus de 2020, quien tenía la documentación al día y una mochila preparada pudo cruzar a Alemania mientras otros hacían colas ante las comisarías.
Los 30 euros que compran una salida
La idea es simple: el pasaporte español cuesta 30 euros y, una vez expedido, no depende de que el Gobierno de turno autorice nada. Frente a decretos ley y estados de alarma que en 2020 suspendieron desplazamientos en cuestión de horas, el documento permite reaccionar de inmediato. Quien ha tenido que escapar dos veces, en 2008 y en 2020, asegura que el kit completo —pasaporte con seis meses de vigencia, 10.000 euros en efectivo y dos mudas de ropa— cabe en una mochila de Ryanair y ha funcionado en ambas ocasiones.
Algunos matizan que el pasaporte no garantiza nada: si ordenan a la policía cerrar aeropuertos, el papel se queda corto. Otros recuerdan que, como con las multas del Elvirus, el recurso legal llegará años después y servirá de poco. Aun así, quien plantea la tesis insiste: no se trata de huir, sino de tener la opción.
Bitcoin frente a las monedas digitales del BCE
La conversación deriva pronto hacia el dinero. Si el Estado puede devaluar, rastrear, censurar o caducar el efectivo, la alternativa para algunos es Bitcoin: pseudónimo, incensurable, inconfiscable y con código abierto. La sombra de las CBDC —las monedas digitales emitidas por el BCE que, según se apunta en la conversación, llegarán en octubre— refuerza esa desconfianza. No falta quien responde que la mayor parte del bitcoin ya está en manos de grandes gestoras como BlackRock, Vanguard o State Street, y que eso lo convierte en el mismo sistema de siempre. Entre medias, el efectivo en francos suizos y la cuenta opaca en el extranjero aparecen como vieja escuela de protección patrimonial.
De la autosuficiencia a las adivinanzas bursátiles
La conversación, que empieza en el refugio físico, acaba en el refugio de cartera. Frente a los que apuestan por gallinas ponedoras y trigo, o por aprender plantas silvestres comestibles, otros defienden que la mejor inversión es la información privilegiada. En el tramo más reciente, con referencias a 2025 como un gran año y a operaciones cerradas en enero y febrero, se han lanzado adivinanzas sobre valores que aún no han saltado. Dos de ellas ya se han resuelto —Dow y Hims— y quedan otras dos pendientes, con la conversación convertida en un juego de pistas que mezcla JD.com con la dueña de MediaMarkt.
Todo el mundo busca el bowling que le permita no necesitar el pasaporte. Nadie explica muy bien qué hacer cuando el pasaporte tampoco sirva.