La compra de vivienda por extranjeros dispara los precios y expulsa a los locales
Málaga ha vuelto a batir récords en el precio de la vivienda, y el acceso del comprador nacional se estrecha. El fenómeno se extiende por todo el país: los extranjeros con mayor poder adquisitivo compran, y los locales se quedan fuera. La pregunta es si esto es una invasión o simplemente el mercado funcionando.
El efecto expulsión
Hay quien sostiene que la compra de vivienda por parte de extranjeros adinerados está sustituyendo a la población local. Los precios se vuelven inaccesibles para quienes viven y trabajan aquí, y la población se sustituye. Es un fenómeno que no se limita a Málaga, sino que se extiende a prácticamente todo el país.
La libertad del propietario
En contra, se argumenta que el propietario es libre de vender su casa a quien quiera. Nadie te echa de ningún sitio; simplemente, el mercado asigna los recursos a quien más paga. Pero esa libertad no evita la expulsión económica: los precios suben y los locales no pueden competir.
Impuestos y pensiones
Otro argumento a favor de los compradores extranjeros es que pagan impuestos y no reciben nada a cambio, ya que cobran pensiones y rentas de sus países. Eso, dicen, es un beneficio neto para España. Mientras tanto, se propone subirles los impuestos para hacer caja. Y en Málaga, barrios como La Palmilla aún mantienen precios populares, aunque la tendencia general es al alza.
El análisis se atasca en la falta de oferta y la manipulación demográfica: sin vivienda para los nuevos pobladores, la escasez es inevitable. La pregunta de quién debe pagar la fiesta sigue abierta.