Montse Mínguez: la portavoz del PSOE que se indignó y fue pillada con el micrófono abierto
La portavoz socialista, Montse Mínguez, terminó su rueda de prensa visiblemente indignada, pero al dejarse el micro abierto se escucharon risas y comentarios que contrastaban con su discurso. El incidente, difundido rápidamente en redes, reabre el debate sobre la autenticidad en la comunicación política.
La acusación de falsa empatía a la presidenta de Madrid
Durante su comparecencia, Mínguez cargó contra la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, a quien acusó de mostrar una «empatía falsa» hacia los afectados por una catástrofe. Con tono sobrecogido, pidió más apoyo a la población y criticó la supuesta superficialidad del Ejecutivo regional. Era un discurso duro, de manual de crisis, que pretendía marcar perfil de partido en un momento delicado.
El micrófono indiscreto: risas y confidencias
Pero lo que ocurrió después, cuando Mínguez creía que no la grababan, desmontó la escenografía. Según los fragmentos difundidos, la portavoz se relajó con los periodistas presentes, intercambió bromas y se la oyó reír abiertamente. El contraste entre la gravedad de sus palabras segundos antes y la ligereza posterior fue tan abrupto que muchos lo interpretaron como un acto de cinismo. «Ni se esmeran en fingir», resumió un comentario recurrente en las redes.
Antecedentes y críticas a la gestión de la portavoz
No es la primera vez que Mínguez protagoniza un momento tenso. Se ha recordado un encontronazo anterior con el periodista Bertrand Ndongo, cuando esta, al ser abordada en la calle, reaccionó de forma desproporcionada. El episodio, que entonces fue calificado de «esperpéntico», suma ahora otro capítulo. Además, las críticas subrayan la falta de formación de la portavoz —«colocada a dedo», según algunos— y su desconexión con la realidad de la calle.
El incidente del micrófono abierto deja en evidencia algo que muchos sospechaban: que la indignación política es, a menudo, un guion más. La pregunta que flota es si la ciudadanía seguirá tragando con este doble discurso o si el próximo rifirrafe mediático se cobrará otra pieza.