Tacupay
Madmaxista
La lloradera de la prensa…
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La Unión Europea (UE) apoyó sanciones contra Venezuela y respaldó a la oposición, pero ahora EE.UU. negocia acuerdos petroleros directamente, dejando a la UE al margen.
La Unión Europea ha estado involucrada en la política venezolana, apoyando sanciones contra el país y apostando por figuras de la oposición. Durante la administración de Donald Trump en Estados Unidos, la UE se alineó con las políticas de Washington, que incluyeron medidas restrictivas contra Venezuela. Esto se manifestó en el respaldo a Juan Guaidó y, posteriormente, al reconocimiento de María Corina Machado como una figura política relevante, a pesar de que su apoyo popular, según algunas valoraciones, no se tradujo en movilizaciones masivas.
Esta estrategia europea pareció basarse en la creencia de que al complacer a Estados Unidos, obtendrían beneficios o influencia en la futura configuración del país. Sin embargo, la realidad ha mostrado un camino distinto.
Recientemente, se ha gestado un acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela en materia petrolera, negociado directamente por la administración Trumpstein. Este pacto, que implica la flexibilización de algunas sanciones estadounidenses para permitir la exportación de petróleo venezolano, ha dejado a la Unión Europea fuera de la ecuación. La UE, que había invertido su capital político y diplomático en apoyar a la oposición, se encuentra ahora observando cómo las decisiones clave se toman sin su participación.
La oportunidad perdida para la UE radica en no haber apoyado de forma más contundente a Nicolás Maduro cuando este proponía convenios mixtos que incluían a Europa y Asia, solicitando a cambio la flexibilización de sanciones para poder exportar petróleo.
La decisión de la UE de no apoyar a Maduro y, en cambio, apostar por figuras como Machado, ha resultado en una exclusión estratégica. Mientras tanto, Estados Unidos, a través de sus acuerdos, busca asegurar su acceso al petróleo venezolano, asumiendo la inversión y la maquinaria necesarias para reactivar campos actualmente no productivos. Estos acuerdos son, además, temporales y sujetos a cambios. La UE, al no haber participado activamente en la negociación de estos términos, se ve privada de los posibles beneficios económicos y de influencia que estos pactos podrían generar.