La realidad es que todos los que entran a trabajar pasan por la máquina de café antes de empezar su jornada laboral. Alguno que otro coge una chocolatina de la máquina dispensadora o un bocadillo traído de casa. El accidente se origina por la instrucción directa de un operador que da la orden no solo de reanudar la marcha sino de hacerlo de manera "normal". Todo esto mientras se toma el café y seguramente charla con sus compañeros sobre alguna anécdota del día anterior. Error de primera hora porque normalmente el sistema no falla. Un Chernóbil en toda regla. No se sabían ni el protocolo.