Soledad no deseada en Navidad: los mayores de 75 años, el segundo grupo más afectado
¿Cuántas personas cenarán solas esta Nochebuena sin haberlo elegido? El 20% de los mayores de 75 años sufre
soledad no deseada, según los datos que maneja Cruz Roja en Terrassa, donde María y Sonia, de 75 y 79 años, admiten que se sienten «solas y tristes» porque la relación con sus hijos no es la que desearían. La soledad no deseada, ese mal contemporáneo que el avance del individualismo y la pérdida de lazos comunitarios ha convertido en epidemia silenciosa, se agudiza en unas fechas que el estereotipo reserva para la familia y la armonía.
Cuidar a una madre con demencia: la vida encerrada de María
María tiene 75 años, está separada y ha decidido no celebrar la Navidad en casa con su familia. El motivo es doble. Por un lado, cuida 24 horas al día de su madre, de 93 años, que sufre demencia. «Yo no puedo ir al cine, a la playa, salir de paseo, compartir con mis amigas una comida, lo que me lleva a un límite que parece que no existo para nadie», explica. Esa dedicación intensa, común a tantas cuidadoras, la ha ido aislando de su red social. «Siento que la vida me ha envejecido, física y mentalmente», reflexiona.
Pero lo que más le duele es otro asunto: uno de sus hijos sufre una enfermedad mental y lleva años ingresado en un centro. «Llevo siete años sin pasar las navidades con él y este año se me está haciendo muy duro», confiesa entre lágrimas. «Me siento muy triste por no poder solucionar muchas cosas y muy impotente, porque lo que más le duele a una madre en la vida es un hijo».
Divorciarse a los 59: «parece que te divorcias de todo el mundo»
Sonia tiene 79 años y se divorció hace 20. «Cuando te divorcias de tu marido, parece que te divorcias de todo el mundo», comenta con resignación. Admite que le gusta pasar mucho tiempo en casa. «Necesito estar sola y hay muchos días que desaparezco. El médico me dice que me obligue a salir pero cuando no me apetece hacerlo, no lo hago, porque vuelvo peor». Con sus hijos pasa meses sin hablar ni verlos. La Nochebuena la suele pasar en casa de su consuegra, que la invita, y la Nochevieja en casa de uno de sus hijos, «pero no siempre».
Ambas acuden a actividades para mayores de Cruz Roja en Terrassa, como talleres para cuidadores o de memoria. Allí los técnicos tratan de detectar la soledad no deseada aunque el usuario no la verbalice, explica Núria Planagumà, técnica social de los proyectos para mayores. Una vez detectada, la entidad dispone de servicios como Voces en Red, que proporciona dispositivos de voz para hablar, escuchar música, la radio o hacer videollamadas, o el itinerario personalizado «Siempre acompañados».
¿Quién sufre más la soledad no deseada en España?
No es un problema exclusivo de la vejez. Los jóvenes son el grupo más afectado, con una prevalencia del 25%, pero el siguiente son los mayores de 75 años, con una incidencia del 20%. «En la vejez se producen pérdidas de relaciones sociales por la jubilación, la enfermedad sobrevenida o porque se enviuda; puede haber una confluencia de factores», señala Planagumà. La Navidad, con su carga de expectativa familiar, actúa como amplificador del malestar.
El relato incómodo: ¿y si el distanciamiento tiene causas?
El caso ha abierto un debate áspero sobre la responsabilidad de los hijos y la de los propios mayores. Hay quien sostiene que la mayoría de los abuelos que pasan solos las fiestas «se lo han ganado a pulso», en palabras de un participante, y que si los hijos no quieren pasar la Navidad con sus madres, por algo será. Otros recuerdan que criar hijos no garantiza compañía en la vejez: «Luego la gente tiene hijos pensando que de viejos les cuidarán», ironiza otro mensaje. Frente a ambos, una tercera corriente defiende que la soledad no deseada es un problema estructural —jubilación, viudedad, enfermedad, cuidados no remunerados— y no un castigo moral.
El detalle que descoloca: la cuidadora que no puede salir de casa no está sola por elección ni por maldad de nadie. Está sola porque el sistema de cuidados recae sobre ella. Y eso no lo arregla una cena de Nochebuena.
Datos clave
- Prevalencia de soledad no deseada en jóvenes: 25%
- Prevalencia en mayores de 75 años: 20%
- Edad de María: 75 años; su madre: 93 años con demencia
- Edad de Sonia: 79 años; divorciada hace 20
- María lleva 7 años sin pasar la Navidad con su hijo ingresado