Te equivocas por la mitad. Efectivamente no quiero una gestión particular de los recursos, porque ya en gran parte se está dando, y sin cortapisas ya sé dónde lleva eso: unos pocos acaparan aún más todos los medios de producción y tienden a corromper el sistema para imponerse. Y sí, quiero una gestión pública, pero no con esta oligarquía de partidos donde el votante no pinta absolutamente nada. Quiero que podamos destituir a los políticos en cualquier momento si no cumplen, mediante una votación, que votemos en listas abiertas directamente a nuestro representante, en circunscripciones claras para que el voto sirva para algo, y quiero tener la posibilidad de que cualquier cuestión importante que me pueda afectar sea votada en referéndum obligatoriamente (al estilo suizo con las leyes) y no sea un acuerdo entre bambalinas, entre comités y políticos de listas que no hemos elegido. Y por supuesto quiero que la gente tenga oportunidades y no quiero ver a nadie que tenga que estar mendigando para poder comer. Y por supuesto detesto ver la pérdida de recursos públicos y el desvío de los mismos a entidades privadas para que la gente se enfade y se ponga a criticar la gestión pública con el objeto de que sigan permitiendo el desvío de fondos hasta que se carguen los servicios sociales que a nuestros padres y abuelos tanto les costó conseguir. No quiero un retroceso de derechos con la excusa de que no es posible mantenerlo. Y todo esto es posible, aunque exista gente que no lo quiera ver y esté influida por las élites que señalan a los más débiles, a las mujeres, a los trans, a los hombres o al Yeti con tal de distraer al personal para que nos peleemos mientras ellos acumulan más riqueza porque controlan los medios de producción, la máquina del dinero, la deuda y en definitiva los estados. Y a cualquiera que alce la voz lo ridiculizan o ni siquiera le dan voz. Y si te parece un discurso sarracena, que así sea. Pero es la realidad.