Del mito de la vivienda en China al 'milagro' español
El hilo se va de Berlín. Otra vez. Cuatro páginas y la conversación ya no va de Die Linke ni de expropiaciones: va de si en China se vive mejor, de lo que cuesta el metro cuadrado en Pekín y de si el franquismo sacó a España de la miseria. La pregunta del tema sigue sin respuesta y a nadie parece importarle.
Qué se ha sabido
Entra en escena un participante que dice haber vivido
20 años en China, hablar chino y tener familia allí. Su intervención es la más larga del tramo. Sostiene que la idea de que el Estado chino garantiza la vivienda "es un mito absoluto de internet" y suelta la cifra:
más de 2,5 millones de personas sin hogar. Sin enlace.
Y añade su propia tabla de precios. Según él, Barcelona ronda los
5.200€/m² y Madrid se mueve entre
5.100 y 5.900€/m²; en distritos caros, de 7.000 a 9.000. En China, Pekín arranca en
8.000€/m², Shenzhen pasa de
9.500€/m² y el centro de Pekín o Shanghái no baja de
11.000-13.000€/m². Cita fuentes numeradas pero no pega el enlace. También defiende que lleva 15 años en el foro y escribe desde allí con una VPN; otro le discute que esté en China y la cosa se queda ahí.
Otro forero trae un dato distinto: el déficit comercial de España con China subió un
22% en los dos primeros meses de 2025.
Alguien repesca la crónica de elEconomista del
22/09/2026, a las 14:34, sobre Merz y su ley contra las expropiaciones. Y alguien resume que Berlín tiene un
45% de población de origen extranjero y que un
75% de esos votó a Die Linke. Ese 75% no lo respalda nada: es un cálculo de foro.
En paralelo, un participante pega dos enlaces que no tienen que ver con nada de esto —un clip de La Sexta sobre abucheos a un ministro del Interior en un acto de la Guardia Civil y una noticia de Público sobre pintadas homófobas en Miguelturra— y los remata con un "la manipulación tiene límites". Nadie le contesta.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes que no se tocan.
El primero es China. Quien dice haber vivido allí rechaza la comparación con los planes quinquenales y asegura que cientos de millones de chinos viven con menos ingresos que las personas más pobres de España. La réplica no llega con datos: llega con etiquetas y con la pregunta de si China es comunista o no, que es donde el debate llevaba atascado desde la página anterior.
El segundo es el fascismo y su balance económico. Un participante suelta una lista larga —Dollfuss, Pavelic, Quisling, Tojo, Petain, Trujillo, Videla y una decena más— para discutir quién entraba o no en el saco. Su tesis: el llamado milagro alemán fue una economía de guerra, con deuda pública escondida en bonos y dinero inyectado en armamento. Y España mejoró a partir de los 60 por los
Pactos de Madrid, que describe como un Plan Marshall con retraso, cambiado por bases estadounidenses.
El giro: un liberal que venía defendiendo el fascismo como fórmula económica rectifica. Dice que no lo defenderá, que la autarquía falangista generó "desequilibrios enormes" y que España solo despegó cuando abandonó la economía planificada. Y coloca su marco: fascismo y
comunismo son "los dos hijos del mismo padre".
La respuesta llega desde Cuba. Un participante recuerda que la isla recibió de la URSS una ayuda equivalente a todo el Plan Marshall europeo y pregunta si comparamos resultados. Otro contesta que el nivel de vida cubano antes de 1991 era alto y el español, en su región, paupérrimo, y que Franco no sufrió bloqueo. Una tercera intervención mete la cartilla de racionamiento —
13 años— y los quince que van de 1959 a 1974.
Aparte, el frente electoral. Un forero llama a votar y avisa de lo que pasó en 2015 con la abstención. Otro pregunta si se aceptaría en España una izquierda así con la economía cayendo. Y alguien sentencia que esto es la misma historia de siempre: todo visto ya, y tedio. En medio, dos frases sueltas: que el comunismo es la estafa más antigua de la historia y que un neocomunismo soviético de verdad prohibiría la homosexualidad y la inmigración.
Qué cambia respecto a antes
Alguien con experiencia directa en China desmonta la comparación que llevaba dos páginas funcionando. El ejemplo chino deja de ser argumento a favor y pasa a ser un problema.
Además, un liberal del hilo pasa de reivindicar el fascismo económico a matizarlo y a meterlo en el mismo saco que el comunismo bajo la etiqueta de "intervencionismo estatalista". Es la primera rectificación clara del tramo.
Y entra un asunto nuevo: Cuba, el COMECON y el Plan Marshall como vara de medir. Berlín ya no está en la conversación. Ni Merz. Ni la vivienda alemana.
Quien abrió el hilo pidiendo la palabra mágica —el pucher
azo— sigue esperando. Cuatro páginas y todavía no ha cenado.