Subvenciones, Franco y la URSS: el hilo deja Ceuta de lado
El hilo deja el puerto de Ceuta a un lado y se pone a discutir por qué la izquierda se moviliza y la derecha no. Entre el
19 y el 20 de septiembre la conversación cambia de escenario: de lo que pasó en la ciudad se pasa a quién paga a quién y a qué queda de las palabras «izquierda» y «derecha». La respuesta que más veces se lee es una: porque la izquierda cobra. De ahí al Franco que saca Light Yagami y a la URSS que mete JoséBatallas hay dos mensajes.
Qué se ha sabido
BudSpencer firma la tesis más repetida del tramo: la gente de izquierdas que se ve siempre movilizarse «no lo hacen gratis» y forma parte, dice, de organizaciones subvencionadas con dinero público, desde sindicatos a ONG. cebollin-o la remata con una pregunta: si cuentan «con el respaldo del gobierno y financiación con cargo a los presupuestos». Larata lo traduce a una línea: los de derechas trabajan y el gobierno tolera a los suyos.
Paco I de España trae el precedente: «Te acuerdas de los CDR en Cataluña? Pue esto es igual, esos van porque el gobierno quiere que vayan».
Light Yagami coloca su cronología: «No ha gobernado una derecha de verdad en España desde Franco. Aznar era centro-derecha, y Rajoy centro tirando a centro-izquierda». El justi le sigue por otro lado: después de Franco llegó, sostiene, «la nada y el principio de la destrucción de españa». Botones Sacarino apunta a la Legión, convertida según él «casi en una ONG como el resto del ejército».
Kurten aporta la televisión: dice que está viendo La secta y que muchos de los migrantes están más fuertes que él, y añade que a nadie le obligan a estar en Ceuta. DonManuel va al cartel y pregunta lo básico: «Desobedecer qué?». germano89 deja una línea suelta sobre a quién dejaron ir y a quién no. Parlakistan menciona que Feijoo hablaba «de lealtad con Marruecos». Paul Ansky cierra: «No iban a llegar para trabajar y colaborar». Felson propone su experimento mental con Corea del Norte, Australia, China, Rusia y Singapur. Y Raulisimo sentencia que esto «cada vez huele más a GUERRA CIVIL».
Dónde está la bronca
Aquí no hay duelo a dos. Es un coro. Un bloque atribuye el desplazamiento a una decisión política: hay quien sostiene que estos grupos van porque el gobierno quiere que vayan, y quien añade que viven de lo público. Frente a eso, la réplica llega por la vía de la pregunta: DonManuel no acepta el marco y reduce la consigna a nada, y Felson propone mirar qué pasaría con la misma escena en otros países. germano89 apunta en la dirección contraria: esta vez, dice, sí les dejaron ir.
Hay también mensajes que no argumentan. Uno pide directamente acabar con determinados grupos y otro insulta a quien le rebate; el hilo no los discute. Y una tercera vía reparte culpas sin bandos: chemarin enumera un sistema de privilegios en el que, según él, todos los colectivos menos el hombre blanco heterosexual salen beneficiados. WerVoss avisa de con quién se alían unos y otros y recuerda qué les pasó a los izquierdistas que apoyaron a Jomeini en la revolución iraní.
Nadie rectifica, nadie cambia de tono.
Kurten sí cambia de tercio: pasa de los migrantes a los periodistas del PP que, dice, los defienden.
El ladrillo de JoséBatallas
A mitad de tramo, JoséBatallas suelta una explicación en tres partes sobre izquierda y derecha «para dummies». Su tesis: hoy no son enemigos excluyentes, son «meros rivales políticos que compiten por el control del sistema capitalista», y el enfrentamiento de bloques acabó con la Guerra Fría. Luego distingue socialdemocracia antigua y moderna y coloca a Podemos como «pseudoizquierda salida del trotskismo». Para cerrar, rescata tuits de un autor que presenta como «uno de los pocos rojos auténticos de España», con la frontera militarizada y el Rey de Marruecos como protagonistas.
Qué cambia respecto a antes
La pelea por la etiqueta «izquierda» se ha mudado a la nómina: ya no se discute si lo que llega a Ceuta es izquierda, sino quién lo paga. Franco entra como referencia de la última derecha y la URSS como marco histórico, así que el tramo se pasa casi entero fuera de la ciudad. El asunto nuevo es la tele: La secta se cuela en el hilo como fuente de lo que pasa en Ceuta. Y en medio de todo eso, nadie ha vuelto a hablar del puerto.