La denuncia sostiene que el Ejecutivo israelí, con el ministro Ben Gvir al frente de la policía, obstruye el voto de los ciudadanos árabes mediante intimidación y papeletas solo en hebreo. Son acusaciones de un activista, no una sentencia judicial.
El activista Muhammad Shehada denunció en la red social X una supuesta estrategia del Gobierno israelí para reducir la participación electoral de los ciudadanos árabes. Según su relato, el Ejecutivo habría desplegado a la policía del ministro Itamar Ben Gvir en los colegios electorales de localidades árabes y habría enviado a militantes del Likud a grabar e intimidar a los votantes. La publicación no aporta pruebas documentales y las acusaciones no han sido confirmadas por una autoridad independiente.
Qué denuncia la publicación
El texto afirma que hubo incitación desde los niveles más altos del Gobierno y que los trabajadores electorales obstruyeron deliberadamente el voto árabe. También señala que en los colegios de esas localidades solo había papeletas en hebreo, lo que dificultaría el sufragio a quienes no dominan ese idioma. Son afirmaciones de parte, difundidas sin verificación externa.
Por qué importa la participación árabe
La comunidad árabe representa cerca del 20% de la población israelí y su voto puede inclinar varios escaños en la Knéset. Cualquier caída de participación en ese sector altera el reparto de mandatos y, con él, la capacidad de formar coalición. De ahí que las acusaciones de obstrucción tengan peso político, no solo simbólico.
El precedente de la ley del Estado nación
En 2018 Israel aprobó la ley del Estado nación, que definió el hebreo como única lengua oficial y degradó el árabe a un estatus especial. Ese marco legal alimenta el recelo de parte de la población árabe sobre su trato institucional. La denuncia de Shehada se lee en ese contexto de desconfianza acumulada.
La acusación está en el aire y sin resolución judicial. Conviene tratarla como lo que es: una denuncia política de un activista, no un hecho probado.