Los SUV de lujo: el debate sobre su valor real
Un propietario de un Mercedes ML defiende que los SUV de gama alta son una experiencia de conducción superior, mientras otros sostienen que son vehículos innecesarios y problemáticos. La discusión enfrenta a defensores de los todoterrenos de lujo con críticos que los consideran un símbolo de estatus vacío.
El argumento de la experiencia de conducción
Quienes defienden los SUV de gama alta describen la sensación de poderío al volante de modelos como el Range Rover, el ML, el X5, el Touareg, el Cayenne, el Suburban o el Escalade. Según esta corriente, negar que un SUV de los grandes, especialmente si es todoterreno, ofrece una experiencia de conducción disfrutable es negar la realidad. El argumento se apoya en la posición elevada de conducción, la sensación de seguridad y la capacidad de circular por carreteras en mal estado sin sufrir.
Un participante relata que, al poner la suspensión Airmatic de su ML en modo elevado, puede pasar por encima de cualquier obstáculo. La altura extra se convierte, para este perfil de conductor, en una ventaja práctica en un país donde los badenes y resaltos proliferan incluso en los pueblos más pequeños.
La crítica a los SUV como símbolo de estatus
Frente a esta defensa, otra parte de la discusión sostiene que los SUV son vehículos innecesarios, comprados para compensar complejos. Se argumenta que las mujeres se fijan en los SUV y que en los grupos de gente normal no hay nadie con coche viejo que no sea SUV, salvo los Tesla. La crítica se extiende a los modelos más recientes, que equipan motores de cuatro cilindros y son calificados de plebeyos.
La fiabilidad de algunas marcas también entra en el punto de mira. Se menciona que el Range Rover puede llevar a la marca a la ruina por su fiabilidad, y que el Volkswagen Touareg también presenta problemas. La discusión deriva hacia la pérdida de calidad del grupo Volkswagen tras el dieselgate, con la afirmación de que las marcas europeas están medio hundidas y los coreanos son mejores.
El factor de la comodidad y la edad
Un argumento recurrente es el de la comodidad para conductores mayores. Se sostiene que cuando se tienen más de 40 años, la espalda está resentida y hay que meter y sacar a los niños del coche varias veces al día, un SUV deja de ser un vicio y se convierte en una necesidad. La altura extra, unos pocos centímetros, se convierte en oro para la espalda.
La réplica no se hace esperar: se argumenta que si duele la espalda es porque falta hacer pesas, y que facilitarse la vida para todo acaba dejando el cuerpo más hecho mierda. Se defiende que un coche bajo y deportivo, como un BMW 320d, es más disfrutable, aunque suponga soportar gruñidos de la pareja.
El impacto de los SUV en la conducción diaria
Otro frente del debate es el efecto de los SUV en el tráfico. Se afirma que la mayoría de coches que se encuentran en la carretera son SUV más altos, que tapan las señalizaciones y las salidas a los conductores de berlinas bajas. Esta situación genera una sensación de desventaja para quienes conducen vehículos de menor altura.
La discusión también aborda la seguridad. Un participante relata que lleva una moto de 600 centímetros cúbicos y que un pensamiento habitual es lo fácil que sería tener un accidente mortal. La conversación deriva hacia las motos de gran cilindrada, que se describen como especialmente suicidas, aunque se reconoce que vienen limitadas electrónicamente para evitar acelerones.
El futuro del automóvil y los SUV
La discusión se cierra con una reflexión sobre el futuro del automóvil. Se sostiene que ya están obligando a reducir emisiones y que solo quedan las cajas, pero que no se fabriquen coches molones nuevos es un problema. De los coches actuales, se salva prácticamente nada salvo un Bentley o similar.
La combinación de factores que generan rechazo incluye el motor eléctrico, la transmisión de scooter, el interior de plástico duro lleno de pantallas, el diseño amorfo, el cuero vegano y las ayudas intrusivas. El debate queda abierto, con posturas irreconciliables sobre si los SUV son una necesidad práctica o un capricho innecesario.