Veintisiete sociedades y ninguna alerta: la presunta trama que mueve comisiones sin que Hacienda se entere
Un ciudadano que mueve 500 euros entre sus propias cuentas puede acabar bloqueado por el banco y pasarse una semana justificando hasta el último céntimo. Mientras, un entramado de 27 sociedades, según las informaciones publicadas, mueve presuntas comisiones de 200.000 euros por barco sin que los sistemas de prevención del blanqueo de capitales digan esta boca es mía. La paradoja resume el estado de la discusión sobre el caso que vincula a dos jóvenes empresarias con un expresidente del Gobierno.
La mecánica del presunto desvío: dividendos y facturas falsas
El esquema, tal como se describe en el análisis, sería relativamente sencillo: dos empresas vinculadas a personas del entorno del expresidente facturarían servicios que no se habrían prestado, abonando el Impuesto de Sociedades y «blanqueando» así el dinero de presuntas comisiones ilegales. Posteriormente, la sociedad distribuiría esos fondos vía dividendos a las socias, que los declararían en el IRPF. Formalmente, todo tendría un recorrido tributario impecable. El problema, como apunta un análisis, no sería el recorrido del dinero ya obtenido, sino su origen: comisiones ilegales por tráfico de influencias, según las pesquisas.
La mención a las cuentas en Santander y Caixabank ha alimentado las sospechas de que los movimientos se realizaron sin levantar las alertas bancarias que sí se activan cuando un cliente corriente hace transferencias por importes insignificantes.
El ciudadano de a pie, bajo lupa; los poderosos, con alfombra roja
La comparación con la experiencia cotidiana es demoledora. Hay casos narrados de usuarios a los que se les bloquea la cuenta por transferencias propias entre bancos españoles, con toda la documentación en regla. Reclamar puede resolverse con un SMS al día siguiente, pero sin explicación formal alguna. Hacienda, por su parte, monta inspecciones paralelas por errores de 10 euros en la declaración, mientras que las presuntas operaciones de cientos de miles de euros no activan ningún filtro.
No se trata de defender la opacidad de nadie, sino de señalar la asimetría. Mientras un autónomo que ingresa 800 euros en negro es perseguido, hay quien puede mover dinero entre sociedades en diferentes países con la aparente bendición del silencio administrativo.
De las joyas al oro y el petróleo: la pista que queda abierta
Las informaciones apuntan a que el caso de las joyas o el rescate a Plus Ultra serían «el chocolate del loro» comparado con lo que podría estar detrás: comisiones de aproximadamente 200.000 euros por barco en exportaciones de oro y petróleo, según la investigación citada. De ser así, las 27 sociedades no serían un instrumento puntual, sino una maquinaria montada para marear el rastro del dinero.
La pregunta que queda flotando es si el problema real es el origen de esos fondos o la impunidad con la que se mueven. Quién vigila a los vigilantes, vaya.