La Policía Local corta una 'peluquería' improvisada en la playa de Gijón
Una silla, un peine y una maquinilla. Con ese equipaje, dos jóvenes montaron una peluquería efímera en la playa de San Lorenzo. La sesión, sin embargo, duró menos que un secador: la Policía Local apareció con cuatro efectivos y ordenó el cierre del establecimiento improvisado.
La escena, que pudo verse esta tarde en el arenal gijonés, ha disparado un cruce de opiniones. Hay quien ve en ella un ejemplo de emprendimiento sin barreras: cero alquiler, cero licencias, cero impuestos. Otros consideran que la playa no es un local comercial y que el uso indebido del espacio público justificaba la intervención. Hasta el más pragmático encontró solución: los pelos se quedan en la arena, pero un baño rápido los resuelve.
El detalle de la camiseta, del Atlético Nacional de Medellín, no añade nada al fondo del asunto, aunque no faltó quien lo usara para deslizar estereotipos que conviene ignorar. La polémica, en cualquier caso, refleja la tensión recurrente entre la economía informal y la regulación del espacio común.
Queda la pregunta: ¿debe el ayuntamiento perseguir estas iniciativas o bastaría con una sonrisa y una escoba? En Gijón, de momento, la respuesta ha sido salomónica: se puede tomar el sol, pero no ofrecer servicios. Eso sí, el cierre anticipado de la peluquería salvó al cliente de pagar. O quizás no, porque la Policía no llegó a cobrarle.