Inmigrantes latinos compran casas para alquilar habitaciones: ¿emprendimiento o burbuja?
La vivienda en España sigue dando vueltas. El último vídeo viral muestra a una pareja de origen latino comprando una "chabola" en Ibi (Alicante) por 160.000 euros, con siete habitaciones, dos baños y dos cocinas. Su plan: reformarla y alquilar las habitaciones para pagar la hipoteca. La cuota mensual fija: 550 euros a 30 años. El debate está servido.
El cálculo que lo hace viable
Dos sueldos de base, uno para vivir y otro para ahorrar íntegro durante tres años. Así juntaron 50.000 euros de entrada. La hipoteca fija al 3% deja una cuota de 550 euros, muy por debajo de lo que pagan de alquiler en Madrid o Barcelona. "En 2040, con la inflación, 550 euros será una broma", apunta un análisis. La casa, comprada en un pueblo de Alicante, sale a menos de 30.000 euros por habitación útil. El negocio parece claro: el inquilino paga la deuda del propietario.
¿Riesgo de nueva burbuja subprime?
Algunos recuerdan 2008: "Los inmigrantes son las nuevas subprime", alertan. El argumento: dependen de que sigan entrando nuevos inquilinos para pagar al banco, un esquema Ponzi. Sin embargo, otros replican que hoy los bancos exigen contratos fijos de al menos un año y ahorros demostrables, no como antes. "Esta gente tiene nóminas normales de currito base, pero llevan años con ingresos estables y un perfil crediticio responsable", defienden. El perfil no es el de riesgo máximo de la burbuja anterior.
La brecha del ahorro: valores de otra época
El choque cultural es inevitable. "Pueden pasar sin Netflix, tapitas ni escapaditas", resume un participante. Mientras muchos españoles jóvenes gastan en ocio y viven al día, las familias inmigrantes ahorran hasta el 50% de sus ingresos. Un comentario señala que en la notaría de Carabanchel se ven colas de familias latinas comprando vivienda. "Cuatro personas meten 7.000 euros al mes", calculan. La capacidad de sacrificio y la prioridad de la propiedad frente al consumo inmediato marcan la diferencia.
Pero el modelo tiene puntos ciegos. La economía alemana se hunde y una recesión podría dejar a estos nuevos propietarios sin inquilinos solventes. Además, el alquiler en negro —sin contrato ni declaración— es una tentación difícil de evitar. "Ya vendrá Hacienda a explicarles que en España el negocio tiene un socio fijo", ironizan. Por ahora, la rueda sigue girando: inmigración, ahorro, compra, realquiler. El sistema necesita más entrada de personas para sostener las rentas. Y mientras los aeropuertos sigan recibiendo 4.000 personas al día, el círculo no se rompe. Pero si la economía se frena, el castillo de naipes podría temblar.