Dieciséis millones para 116 menores: el precio por plaza que divide a Madrid
La Comunidad de Madrid ha puesto negro sobre blanco lo que cuesta atender a un menor extranjero no acompañado: 134.670,99 euros por cabeza. La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales adjudicó a Fundación Diagrama un contrato de 15.621.834,80 euros para gestionar la primera acogida y estancia media de 116 menores durante 23 meses. La cifra, desglosada, supone 5.855,26 euros al mes por menor, unos 192,37 euros diarios. El contrato incluye formación, talleres y seguimiento escolar, pero el precio por plaza ha abierto un frente que va mucho más allá de la gestión migratoria.
El coste por plaza y la comparación incómoda
A ese ritmo, cada menor cuesta más que una habitación en el centro de Madrid. La comparación con lo que recibe un estudiante de altas capacidades en becas ha corrido por las redes como la pólvora: con ese presupuesto se habrían podido financiar 116 becas de altas capacidades, y el malestar no es menor. Hay quien sostiene que el coste está justificado por los programas de integración: 20 horas anuales de formación adicional, actividades de prevención en salud y consumo de drogas, y seguimiento de la adaptación escolar. Otros, en cambio, calculan que una parte sustancial del pastel se queda en la estructura de la entidad. La sospecha de que solo llega a los menores un diez por ciento del contrato no se puede verificar, pero define el clima de escepticismo.
La contradicción política
El Ejecutivo regional, que ha hecho de la contención del gasto social uno de sus ejes, se encuentra ahora con la presión de quienes le recuerdan su programa electoral. En el programa con el que concurrió a las elecciones se comprometía a invertir lo que hiciese falta para facilitar la integración de los inmigrantes más desfavorecidos. Visto el contrato, los críticos dicen que el deseo se ha concedido con generosidad presupuestaria. La paradoja no termina ahí: los mismos que aplauden la llegada de estos menores son los que ahora cargan contra el coste, mientras que los defensores de la medida recuerdan que la acogida no es un negocio, sino una obligación legal.
El goteo autonómico
El caso no es aislado. En Cantabria, la Asociación Nueva Vida se perfila para gestionar 194 menores en un enclave de 100.000 metros cuadrados con varios edificios. Los términos de la conversación se repiten: coste por plaza, sospechas sobre la ong y la pregunta de si el sistema de acogida está pensado para el menor o para la factura. La externalización de estos servicios se ha convertido en un negocio creciente, y cada adjudicación alimenta el mismo patrón de reproches.
Con 192,37 euros diarios por menor, el precio supera el de muchas plazas privadas de atención residencial. Nadie ha explicado todavía por qué la acogida de un menor cuesta más que una suite en un hotel de cuatro estrellas. La respuesta, probablemente, no cabe en un tuit.