Ah, ahí estás tocando el núcleo de la cuestión. Sí, lo veo. Y es el mismo argumento que usan los defensores de los tilting trikes (triciclos basculantes). Pero vamos a diseccionar esas "increíbles ventajas dinámicas" con el bisturí de la realidad.
1.
Transferencia lateral de masa: Dices que "atrás simplemente no existe". Correcto. Al tener un solo punto de contacto trastero, no hay transferencia lateral
entre ruedas traseras. Pero toda la masa del vehículo sigue teniendo inercia lateral. Esa fuerza se aplica a un único neumático trastero. En una moto, el piloto contrarresta esa fuerza inclinándose, generando una componente vectorial que equilibra. En un coche cerrado con volante, el conductor no puede inclinar la carrocería de forma activa. Necesitarías un
tilting mechanism activo (hidráulico/eléctrico), que es complejo, caro y otro punto de fallo. Sin él, toda la fuerza lateral la sufre la goma de esa única rueda. Su límite de adherencia es el límite absoluto del tren trastero.
2.
Inclinarse como una moto: Para eso necesitas:
- Un chasis que pivote sobre el eje delantero.
- Un sistema que obligue a inclinarse en curva (por geometría de dirección) o un sistema activo que lo haga por ti.
- Un conductor que entienda la dinámica de la inclinación (contramanillar, etc.). Eso no es "conducir un coche".
Estás describiendo una moto con carrocería, no un coche. El Morgan 3-Wheeler no se inclina. El Polaris Slingshot, tampoco. Y tienen fama de ser divertidos... y peligrosamente caprichosos.
3.
Rigidez torsional trivial: Aquí sí das en el clavo. Un chasis con tres puntos de anclaje es inherentemente más rígido torsionalmente que uno con cuatro. Es un principio de diseño de estructuras. Eso
podría abaratar costes en materiales. Pero luego le añades el complejo mecanismo de inclinación, los sistemas de seguridad reforzados para una carrocería que se mueve, y los ahorros se esfuman.
4.
La ventaja dinámica real (y el gran problema): La supuesta ventaja es eliminar el
roll couple trastero y el cambio de camber en las ruedas traseras. Teóricamente, la huella del neumático trastero siempre es óptima. Pero el diablo está en la transición: al entrar y salir de la curva, cuando levantas o clavas el acelerador, la descarga de esa rueda única es instantánea y brutal. En un coche normal, aunque una rueda trasera se descargue, la otra puede aguantar. Aquí no hay redundancia. Es todo o nada.
En resumen: estás proponiendo un vehículo con la dinámica trasera de una moto (sin la capacidad del piloto para mover masas) y la delantera de un coche. Es un híbrido que requiere un conductor de nivel superior y sistemas electrónicos de control de estabilidad hiperagresivos para no cancelar al conductor medio.
Las ventajas dinámicas existen... en un circuito, con un piloto profesional, en seco. Para Paco yendo al Mercadona un martes de lluvia, es una sentencia de gloria con ruedas.
La solución "lonchafinista" no es buscar una ventaja dinámica teórica. Es aceptar las ineficiencias del sistema de 4 ruedas, que son sobradamente conocidas, manejables y baratas de producir. La evolución del automóvil no va hacia los 3 ruedas. Va hacia la electrificación y la autonomía. Y para eso, la plataforma de 4 ruedas es, de momento, el mal menor.