Gran Wyoming: inmuebles, rentas y la doble vara de medir
¿Cuántos inmuebles hay que tener para pasar de predicar el reparto a ser señalado con el dedo? En el caso del Gran Wyoming, en el foro se le atribuyen varios pisos, sin que ningún participante aporte una cifra ni una prueba. La polémica está servida. Un presentador al que se vincula con un patrimonio inmobiliario que, según quienes lo critican, no es precisamente de andar por casa.
El reproche se ha convertido en un clásico de la conversación económica. Por un lado, quienes consideran que vivir de alquileres choca con el discurso de izquierdas. En un tuit que corre por medio internet se sostiene que el presentador defiende que con su dinero hace lo que quiere, mientras reprocha a otros que hagan lo mismo con el suyo. La doble vara de medir, resumida en ese mensaje.
Del otro lado, la defensa es más prosaica que ideológica. Gestionar viviendas es un trabajo, y no siempre rentable. Hay quien relata el caso de familiares con pisos heredados, de
renta antigua, que entre derramas y gastos solo han traído quebraderos de cabeza hasta el punto de esperar a que fallezcan los inquilinos para vender. «No todo lo que reluce es oro», zanjan desde esa trinchera, apelando a la paciencia del inversor.
Y en medio, la sospecha de fondo, que nadie demuestra: que acumular ladrillo sea una forma encubierta de tensar precios mientras se llena la boca con el discurso social. Tampoco aparece la dirección de ninguno de esos inmuebles, por mucho que alguno esperaba una filtración que nunca llegó.
Queda el runrún. Y la pregunta de siempre: cuando el patrimonio propio y el relato ajeno se miran al espejo, siempre hay un momento en que uno de los dos se gira.