Muchos accionistas de Bankia lo son por haberse visto obligados a cambiar las prefrentes, deudas perpetuas y demás bombacha por acciones en un intento de perder para no perderlo todo. Así, fueron doblemente engañados: una por colarles un producto que era una engaña (preferentes y demás), y dos, por colarles ahora unas acciones que no valían la cuarta parte del precio que marcaron.