Aktion T4: los documentos del asesinato de discapacitados
En septiembre de 1939, Hitler firmó una carta autorizando a Philipp Bouhler y al doctor Karl Brandt a ampliar las funciones de médicos concretos para que, según el criterio humano, pacientes con enfermedades incurables recibieran una muerte misericordiosa. Ese papel existe. Es el punto de partida documental del programa conocido como Aktion T4, en el que la Alemania nazi acabó con la vida de cientos de miles de personas con discapacidad, según las estimaciones más citadas. Pero el texto no mencionaba que fuera obligatorio, y ahí arranca la enésima reinterpretación.
Quienes niegan el T4 sostienen que, al no ser una orden de exterminio, la carta no prueba nada. La documentación posterior —expedientes, traslados forzosos y cámaras de gas— apunta en dirección contraria. El programa se suspendió por las protestas de las iglesias, luterana y católica, no por un giro ético; los asesinatos no se detuvieron del todo.
Quienes buscan relativizar recuerdan que en Suecia, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos hubo esterilización forzosa por eugenesia hasta los años setenta. Es cierto, pero comparar no limpia un programa que no ofrecía elección. La pregunta es por qué, con la evidencia archivada, la tesis de la propaganda sigue circulando.
Puede que el revisionismo siga encontrando hueco mientras haya demanda de lavar la historia. Pero los archivos no se reescriben con una frase. El documento de 1939 no prueba una eutanasia compasiva: prueba el primer escalón de una maquinaria de muerte.