Los propios migrantes retuvieron al sospechoso de agredir a cuatro niños en Ceuta
Fueron ellos, y no la Policía, los primeros en reaccionar. La tarde de este lunes, en Ceuta, un grupo de migrantes alertó de lo que había hecho un menor extranjero no acompañado (mena, en la jerga del sector) de 17 años alojado en el centro de internamiento de Punta Blanca, y lo retuvo hasta que llegaron los agentes de la Policía Nacional, que finalmente se lo llevaron detenido. El joven habría agredido sexualmente a otros cuatro menores de 10 y 11 años que estaban en el mismo centro.
El caso reabre un debate incómodo: el de un sistema de protección que mezcla en un mismo recinto a un adolescente de 17 años con niños de 10. Y lo hace en plena discusión política sobre inmigración, ley del menor e inimputabilidad.
Hay quien sostiene que, al ser menor, quedará en la calle sin consecuencias. Otros señalan racismo institucional: si el agresor fuera español, el tratamiento sería otro. Y en medio, las fuentes del centro lanzan una advertencia que nadie ha respondido: «Hay que contar lo que está pasando, las autoridades se lo callan».
El caso expone además la mezcla de edades en los centros y un punto ciego: la falta de información sobre los antecedentes de los menores extranjeros no acompañados que llegan a Ceuta. Las fuentes del centro insisten en que la versión oficial deja fuera detalles importantes. Nadie sabe con certeza qué historial tienen.
El detenido permanece en Punta Blanca. El caso sigue abierto. ¿Responderá esta vez el sistema de protección de menores que debía cuidar de esos niños?