Alginet se enreda con un toro mecánico de silueta inconfundible
La feria de Alginet tiene un protagonista inesperado: un toro mecánico cuya silueta deja poco a la imaginación. La atracción ha abierto una brecha entre quienes lo toman a broma y quienes ven una grosería gratuita.
Una atracción que no deja indiferente
Para unos, es la típica broma de despedida de soltero llevada al extremo. La propuesta de hacer intercambiable la “funda” —con siete modelos distintos, desde un toro hasta una mujer con trasero descomunal, pasando por el presidente del Gobierno— da una idea del tono sarcástico del debate. Tampoco falta la referencia a Chueca, que algunos interpretan como provocación deliberada.
Del chiste al agravio moral
Otra corriente ve en el toro un síntoma de decadencia, con insinuaciones de simbolismo satánico y acusaciones de cobardía hacia los organizadores. En medio, quienes reivindican la alegría pagana de las fiestas y la mayoría de vecinos que solo querían pasarlo bien.
Lo más singular es que, en un pueblo con problemas que merecerían atención, la controversia se haya centrado precisamente en la silueta fálica. El toro, mientras tanto, sigue dando brincos ajeno a las discusiones.