Marina d'Or cierra el 17 de septiembre y anula reservas
El correo lo firmó el departamento de reservas de Hoteles Marina d'Or, en Oropesa del Mar, y no dejaba margen a la interpretación: la estancia quedaba anulada y se gestionaba la devolución del importe abonado. Lo recibieron clientes con reservas que se alargaban incluso hasta diciembre. El complejo de la Ciudad de Vacaciones baja la persiana el 17 de septiembre, casi un mes antes que el año anterior, con la temporada todavía en marcha en la costa de Castellón.
Qué se cierra y qué se queda abierto
Marina d'Or no es un hotel suelto, sino un conglomerado de alojamientos y urbanizaciones levantado al calor de la burbuja inmobiliaria. La parte que para ahora es la hotelera; el ladrillo residencial, con propietarios de por medio, sigue su vida al margen de la recepción. Ese matiz importa a quien tenga una reserva o una segunda residencia allí: no es lo mismo un cierre de negocio que un cierre de vecindario.
El historial de parones ayuda a separar lo nuevo de lo que se repite cada temporada. En
2019 y 2021 el complejo estuvo parado dos semanas por motivos técnicos. En
2020, con la pandemia en plena ebullición, el parón fue especialmente largo. Y en
2022 las operaciones cesaron el 13 de octubre y no se retomaron hasta febrero. Lo de ahora se adelanta casi un mes más.
La operación de venta y sus arquitectos financieros
Sobre el trasfondo circulan versiones que apuntan a una compraventa financiada por nadie sabe muy bien quién, de esas que dejan beneficios jugosos a los
arquitectos financieros de la operación y una factura difusa para el resto. Hay quien sostiene que el complejo ha pasado a manos del propietario de El Pozo y que el objetivo es liquidarlo todo y dejarlo listo. Ni el detalle de la financiación ni el calendario de la operación están cerrados.
Si alguien esperaba un final ordenado, la secuencia recuerda más a una mudanza forzada que a un relevo tranquilo. Lo que se cierra, se envuelve y se aparta. Y si el negocio no cuadra, alguien lo pagará.
De Miami a «Marina PacoDor»
El proyecto original era ambicioso hasta el exceso. Incluía viviendas con acceso directo a un canal interior donde cada propietario podía tener su propio amarre. Nunca se terminó: el coste de las exclusas se comió la idea. Donde se prometía un Miami mediterráneo quedó un apodo menos glorioso, el de
Marina PacoDor, que se repite en el foro.
Según cuenta un forero que ha ido dos veces, la playa del complejo deja bastante que desear y obliga a bajar a la del pueblo; los hoteles de cuatro estrellas cumplen a duras penas, mientras el de cinco con balneario y buffet se salva. En su opinión, es un destino para ir con niños, no para una escapada de pareja. Y hay quien sostiene que el precio de la vivienda en la zona hizo doblete: pisos que hace unos años se vendían por 30.000 euros se alquilan hoy por 600 al mes.
Cabanes, los cinco concejales y una nómina de once años
El otro frente es político. Según una información difundida sobre el Ayuntamiento de Cabanes, cinco concejales socialistas votaron a favor de una propuesta presentada por Construcciones Castellón 2000, sociedad del grupo Marina d'Or. La cabeza de lista del PSOE era María Teresa Sidro, y su hija, Virginia Martí Sidro, habría estado once años en nómina del grupo, donde llegó a jefa de compras de uno de los hoteles del complejo, cargo que después compatibilizó con un acta de concejala socialista en el municipio. A la fecha de aquella información figuraba como alcaldesa de Cabanes.
Voto favorable, sueldo y escaño: la coincidencia, sin ser delito, alimenta el relato de un complejo que creció de la mano de la administración llamada a vigilarlo. En una comarca donde el turismo manda, esa foto fija del poder local pesa más que cualquier folleto promocional.
El turismo que no cuadra con el relato
Que un complejo de este tamaño eche el cierre en septiembre no encaja del todo con el discurso del récord turístico permanente. En el sector se argumenta que, con los ERTES de por medio, muchos hoteles pliegan velas a finales de septiembre y esperan a los viajes del IMSERSO, o directamente a marzo, para reabrir.
A eso se suma el goteo de traspasos de bares, restaurantes y negocios de comida para llevar que aparecen en portales de segunda mano. La hostelería se ha estrechado, y lo que en temporada alta parece lleno puede ser un negocio al borde del precipicio.
La cosa no acaba aquí. Según una foto que circula por el foro, Marina d'Or tenía oficina comercial en
Pekín en 2007. Años después, el mismo complejo cierra en septiembre, anula reservas y espera comprador.