¿Quién fabrica las marcas blancas? La verdad tras los envases
¿Alguna vez te has preguntado quién fabrica los productos de marca blanca que compras en el supermercado? En foros y webs circulan listas que aseguran desvelar el misterio: la leche de Lidl sería de Leche Celta, el atún de Conservas Garavilla, la cerveza Steinburg de Damm… Pero el problema es que la mayoría de esas listas son falsas o están desactualizadas.
El negocio de las equivalencias
Desde hace años, circulan compilaciones que pretenden emparejar cada marca blanca con su fabricante original. La idea es seductora: si el fabricante es el mismo, el producto debería ser idéntico. Pero la realidad es más turbia. Un hilo de discusión en un foro de consumo responsable, que acumula más de 15 años, pone en evidencia que muchas de esas equivalencias son erróneas. Por ejemplo, se afirmaba que la cerveza Steinburg de Mercadona la fabrica Damm, pero varios participantes lo desmienten. Y la leche de Lidl no es leche española, sino de origen alemán, contradiciendo la lista.
Además, los fabricantes cambian constantemente. Lo que hoy produce una empresa, mañana lo hace otra, y las listas quedan obsoletas en pocos meses. Como señalan los más críticos, la única manera de saberlo es consultar el número de registro sanitario (RGSA) en la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.
Misma fábrica, ¿misma calidad?
El debate de fondo es si la calidad de un producto de marca blanca es igual a la de la marca que lo fabrica. Aquí las posturas se dividen. Por un lado, hay testimonios de trabajadores del sector que aseguran que en su empresa la fórmula es exactamente la misma para todas las marcas: solo cambia el envase. Un empleado de una alimentaria afirma que fabrican para Eroski, El Corte Inglés, Hipercor y Lidl con los mismos ingredientes, y que cambiar la receta para cada cliente sería un lío logístico.
Por otro lado, la mayoría de los consumidores desconfían. Señalan que las especificaciones pueden variar: un producto puede llevar grasa vegetal y otro mantequilla, o tener un espesor diferente. Incluso en la misma fábrica, los lotes que no pasan el control de calidad de la marca principal acaban en la marca blanca. La experiencia de un exempleado de Cofresco (fabricante de Albal) confirma que las especificaciones se adaptaban a lo que pedía el cliente, a veces con mejor calidad que la propia marca.
La conclusión: probar y no fiarse
Al final, no hay una verdad absoluta. Que el fabricante sea el mismo no garantiza nada. Como bien resumen los internautas, lo único que vale es hacer comparativas: leer ingredientes, probar y decidir. Las listas de equivalencias son un entretenimiento, no una guía de compra fiable. Y, por supuesto, desconfiar de quien asegura saberlo todo. La próxima vez que veas una lista así, recuerda: probablemente esté anticuada, mal, o ambas cosas. Pero oye, al menos ahorras unos euros.
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