Citroën y Peugeot: las marcas más vetadas al comprar coche
Según sostiene un participante en el debate, Seat tiene fecha de caducidad antes de 2030, y Citroën y Peugeot encabezan la lista de
marcas de coche que los conductores no comprarían ni regaladas. No es un informe de fiabilidad. Es una lista de agravios acumulados en la que lo francés paga el pato una y otra vez.
«Citroën, ni
regalado». La frase aparece casi calcada en intervenciones distintas, y con un matiz que la hace más incómoda: quien la firma ha tenido dos Citroën y los dos le han dado problemas. El último, una Berlingo
diésel que ya acumula
dos depósitos de AdBlue. La queja no es de gusto estético, es de taller y de factura.
Qué marcas de coche se descartan antes de entrar al concesionario
La lista negra tiene tramos. Primero Citroën y Peugeot, a las que se atribuye cero fiabilidad y precios que no se justifican. Después Fiat y Seat, descritas como generalistas mediocres. Opel aparece como «muy malos, endebles». Skoda arrastra una manía difícil de explicar. Y Volkswagen, dicen, no se ha recuperado del golpe de la multa por las emisiones.
El reproche de fondo no es mecánico, es de gestión. Se discute si lo que se paga por un coche nuevo se corresponde con lo que se recibe. La respuesta mayoritaria es que no. Y hay vetos que no admiten matices: quien no conduciría nunca un SUV tampoco se subiría a un Morris, un Simca, un Daewoo o un Rover.
A Mercedes le cae una crítica más incómoda: vender como lujo lo que no lo es. Se sostiene que en sus modelos el aluminio es plástico, el cuero es plástico, los escapes son falsos y hasta las agujas del cuadro son una tablet china. El remate, según otro participante: los acabados que empiezan a resultar aceptables
arrancan en 80.000 euros.
¿Por qué los coches japoneses se libran del veto?
Buena parte de las valoraciones coloca a las marcas japonesas en otro plano. Toyota, Mazda y Honda aparecen entre las que sí se compraría. Kia «tiene un pase». Mitsubishi cuenta con defensores que la describen como una marca que fabrica en
modo analógico, sin la obsolescencia plasticosa de las europeas.
Ahí empieza la pelea. Otro sector responde que Mitsubishi ya solo comparte plataformas con la alianza Renault-Nissan y que en Europa cambia emblemas, mientras que sus defensores subrayan su buena acogida en países asiáticos y del Golfo. La contrarréplica tiene fecha y fábrica: en Sakahogi, Japón, seguía produciéndose el Pajero de 2012, un modelo de once años que aguantó en catálogo, según se afirma, hasta hace unos meses.
La conclusión que se repite: o japonés o coreano, o renting. Es decir, si el producto falla, que la pérdida la asuma otro.
La avería que aparece con 37.000 kilómetros
El argumento estrella contra el coche nuevo no es el precio, es el calendario de roturas. Un Audi de 2018 con
37.000 kilómetros y avería grave de caja de cambios sirve de ejemplo. La tesis que circula: los coches actuales están hechos para romperse en un plazo determinado, con pantallas y luces que envejecen antes que la mecánica.
De ahí que una parte de los conductores prefiera unidades antiguas bien mantenidas. Un Renault 21
impecable cruzando la calle vale más, para varios, que cualquier diseño actual. Un Bentley Continental de 1992 se cita como prueba de que la clase no depende del año de matriculación.
¿Cuántos kilómetros aguanta un motor de verdad?
Aquí llegan los números. Los motores Renault tipo Sierra, montados desde el Dauphine hasta el Twingo y el R-5, tenían fama de aguantar
400.000 kilómetros sin tocarlos. Y si había que rectificarlos, las camisas húmedas recambiables abarataban la operación frente a otros bloques. Un Renault dCi superó los 400.000 kilómetros con 17 años de antigüedad y apenas un relé de inyección como avería seria.
Los Citroën se defienden con la misma aritmética:
250.000 kilómetros sin despeinarse. En una misma casa han pasado seis de la marca y ninguno dio problemas graves. Nadie aclara del todo si a partir de ahí conviene vender o invertir para dejarlo como nuevo.
Dónde se atasca la lista negra
Con los mismos datos se puede escribir una acusación o una defensa. Citroën es la marca más vetada y, a la vez, la que una familia entera compró durante décadas. BMW concentra burlas por el uso de los intermitentes y, en el otro extremo, hay quien dice tener cinco coches, uno de ellos de la marca bávara. Un participante relata un accidente de tráfico en septiembre de 2020, cuando un serie 3 se saltó un stop; para él, eso pesa más que cualquier discusión sobre acabados.
Ahí se acaba el consenso. Nadie sabe si la lista la escriben las averías o la fama. Y mientras se decide, seguirá habiendo quien mire un Pajero de 2012 con más cariño que un SUV recién matriculado.