Interior pide a la sub-20 no jugar en Ceuta por falta de seguridad
¿Puede el Ministerio del Interior pedir a una selección española que no dispute un partido en una ciudad española porque no garantiza su seguridad? Eso es, en esencia, lo que sostiene el relato que rodea a la selección sub-20 y su partido en Ceuta. El departamento que tiene las competencias de seguridad ciudadana aparece retratado en la posición más incómoda imaginable: reconocer que no cubre un evento deportivo en territorio propio. El encuentro, a la fecha de esta discusión, seguía sin confirmarse.
Qué ha pasado con el partido de la selección sub-20 en Ceuta
El Ministerio del Interior habría trasladado a la Federación que no se dan las condiciones para disputar el partido en la ciudad autónoma. No es una recomendación menor: se trata del mismo departamento que sí movilizó medios aéreos en otros episodios —se recuerda el helicóptero desplazado para detener a una persona que paseaba por la playa durante la pandemia—. El contraste entre lo que Interior moviliza para unas cosas y lo que alega para otras es, de largo, el argumento más repetido.
Si Interior no garantiza la seguridad, ¿quién lo hace?
La crítica se ordena en una frase: el mismo organismo que dice que no puede proteger a los futbolistas es el que debería poner los medios. El símil que circula —pedir cita médica y que te la denieguen porque no te van a atender— resume la sensación de abandono que se extiende a otros episodios citados de pasada: La Palma, Valencia, Adamuz. También se discute si la Federación debería ignorar la recomendación y jugar igual.
No todo el análisis es homogéneo. Una parte del comentario derivó hacia descalificaciones hacia el colectivo migrante, sin dato alguno que las sostenga y sin relación con la decisión administrativa. Otra corriente, más fría, sostiene que se trata de un partido intrascendente: un amistoso que no pasará de anécdota.
Ceuta, Marruecos y el partido que nadie quiere llamar amistoso
Aquí aparece el segundo eje. Hay quien condiciona cualquier problema al rival: mientras no sea un partido contra Marruecos, no hay nada que temer. La réplica llega rápida: en ese caso, en Ceuta serían capaces de presentarlo como un Marruecos-España. La vecindad con el país vecino planea sobre la organización de cualquier evento en la ciudad autónoma.
Queda el consuelo de que, si finalmente no se juega, será por seguridad. Cualquier otro motivo habría sonado mucho peor.