El miedo a Marruecos se cuela en el césped: Las Palmas deja sola a Ceuta
La Unión Deportiva Las Palmas ha decidido que un partido de Segunda División no merece una crisis diplomática. El conjunto canario no secundará este sábado el gesto reivindicativo de la AD Ceuta, que quería lucir el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» antes del duelo en el estadio Alfonso Murube. La razón, según las informaciones difundidas este 21 de agosto, es más terrenal que política: para llegar a Ceuta, la expedición debe atravesar Marruecos tanto en la ida como en la vuelta, y el club prefiere no tentar al destino.
Un gesto que se atraganta en la frontera
Ceuta, ciudad autónoma española en el norte de África, ha convertido el partido en un símbolo de resistencia frente a la presión marroquí. La movilización, que arranca tras el veto atribuido a Tebas al mensaje reivindicativo, busca llenar el campo de banderas de España. Pero Las Palmas, con los billetes ya sellados y la carretera marroquí como única vía, ha optado por la prudencia. La decisión ha sido recibida con una catarata de acusaciones: cobardía, deshonor, traición a la «gloriosa historia». Hay quien va más lejos y pide medidas concretas en lugar de pancartas. El matiz lo puso un comentarista con sentido geográfico: el volcán que tanto dolió a Canarias fue el de La Palma, no el de Las Palmas. Pequeño detalle que no extingue el incendio, pero retrata la temperatura de la polémica.
Fútbol, banderas y equilibrios
El sábado a las 19:00, el Murube será una olla a presión. Ceuta quiere demostrar que su causa no se juega solo en los despachos, y Las Palmas tendrá que explicar sobre el césped por qué no compartió pancarta. La respuesta probablemente no sea ni heroica ni traidora: es la logística de un club que juega sus partidos sin necesidad de provocar incidentes internacionales. Pero en tiempos de gestos, la abstención también es un posicionamiento. Y el fútbol, como casi siempre, se convierte en el escaparate de tensiones que exceden con mucho el marcador.