Marlaska sale a la carrera de Ceuta y el video se vuelve viral
¿Un ministro del Interior saliendo por patas de Ceuta mientras los periodistas corren tras su coche oficial? La escena, difundida como un vídeo, ha encendido las redes. La secuencia muestra al responsable de Interior abandonando el lugar con una prisa que no admite interpretaciones, mientras los informadores intentan darle alcance. Para muchos, una imagen propia de república bananera.
Exageración o gestión del ridículo
Las lecturas no tardan en dividirse. Un sector sostiene que el vídeo refleja el descontrol institucional, especialmente en un asunto con tanta carga simbólica como Ceuta. Otros apuntan a una sobredosis mediática: la escena habría sido magnificada, cuando no directamente filtrada por el propio entorno como operación de psicología política. La jugada, en cualquier caso, parece haber salido mal: las burlas cruzan el Estrecho y el episodio se convierte en un meme internacional.
El coste político no es menor. La imagen de un ministro huyendo de la prensa alimenta el relato de un Gobierno que pierde los papeles. Y aunque la escena dure segundos, en política, un segundo de ridículo pesa más que una legislatura de gestión.
Mientras tanto, los asesores de comunicación de Interior deben estar planteándose un cambio de oficio. La estampa era seria, pero la foto lo arruina todo.