El eslogan del PP que divide a sus propios votantes
El Partido Popular ha presentado un nuevo eslogan de campaña: «Política que sirve». Sobre el papel, un mensaje simple, casi aséptico. En la práctica, un detonante que ha abierto una grieta visible entre quienes aún defienden al partido y quienes ya no le ven utilidad alguna. La discusión, lejos de centrarse en el acierto creativo, ha derivado en una pregunta incómoda: ¿sirve para qué, y a quién?
La respuesta más repetida entre los críticos es que sirve, precisamente, para lo de siempre. Para mantener el statu quo. Para no tocar nada. Para que un gobierno de centro-derecha herede las leyes, las formas y los vicios del anterior y los blanquee con un cambio de color. Es la tesis del «mismo perro con distinto collar», resumida en una fórmula que ha calado:
PP + PSOE = PPSOE.
¿Por qué muchos votantes del PP rechazan el eslogan?
El argumento central es la experiencia. Se recuerda que Mariano Rajoy gobernó con mayoría absoluta y no derogó ni una sola de las leyes que había aprobado José Luis Rodríguez Zapatero. «No cambió ni una coma, ni un acento», resume una intervención. Ese precedente pesa como una losa sobre cualquier promesa de cambio. Si el PP no aprovechó su momento de máximo poder para revertir lo que decía combatir, ¿por qué iba a hacerlo ahora, con un eslogan que ni siquiera menciona la palabra derogar?
A esto se añade el factor humano. La figura de Alberto Núñez Feijóo genera tanto rechazo como indiferencia. Se le describe como un funcionario gris, un político sin carisma que ganará por aburrimiento, igual que Rajoy. «Con ese eslogan y el inmenso carisma de Feijóo, mayoría absoluta garantizada», ironiza un mensaje. La ironía es el tono dominante: no hay entusiasmo, hay resignación.
El cálculo del voto útil y la fuga hacia Vox
La estrategia del PP de disputar votantes al PSOE desde el centro genera dudas incluso entre los suyos. El análisis más repetido es que por cada votante socialista desencantado que se capture, se pierden varios que optan por Vox o que directamente se quedan en casa. La percepción de que Feijóo y Sánchez son intercambiables desmoviliza al electorado de derechas. «Su estrategia hace aguas por todos lados», sentencia una opinión. El cálculo no es menor: si el PP no ofrece un cambio real, el votante que quiere ese cambio buscará otra papeleta.
El eslogan como síntoma de un problema mayor
Más allá del lema, late un diagnóstico sobre la política española en su conjunto. La idea de que el PP renuncia a la batalla cultural y se limita a gestionar lo que otros legislan. «La política que sirve dice el cretino, y lo cultural y lo ideológico parece que no les sirve, se lo dejan a los otros», critica un mensaje. Esa cesión del terreno ideológico se interpreta como una rendición anticipada. El PP no sería un adversario del progresismo, sino su administrador accidental.
La conclusión que sobrevuela el debate es amarga: si el PP sirve para lo mismo que el PSOE, entonces no sirve para nada. O para casi nada. Y ese «casi» es el que decide elecciones. Con estos mimbres, la predicción más prudente es que el eslogan no sumará votos entre los convencidos, y difícilmente los restará entre los indecisos. Pero tampoco los sumará. La política que sirve, al final, servirá para que todo siga igual.