Mazón comparece sin asumir ni un error y reparte culpas entre la CHJ y Aemet
Carlos Mazón arrancó su comparecencia sobre la DANA prometiendo reconocer errores y asumir responsabilidades. No asumió ninguna. En su primera intervención sin límite de tiempo, el presidente de la Generalitat valenciana repartió las culpas entre la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Aemet y la Delegación del Gobierno, y no mencionó ni una sola responsabilidad de su departamento de Emergencias, de sus consellerias ni de sí mismo. Tampoco explicó su ausencia desde las 14:30 hasta las 19:30, cuando llegó al Centro de Coordinación Operativo Integrado, el Cecopi.
El análisis de sus afirmaciones —frente a los datos de los organismos implicados— dibuja un discurso con omisiones, medias verdades e inexactitudes. La
cuestión de fondo no es tanto lo que dijo como lo que se calló.
Los protocolos de evacuación que sí existían
«Nuestra experiencia propia no fue suficiente. Todo lo que pasó superó nuestras previsiones. Los protocolos ordinarios no han servido en una situación extraordinaria», sostuvo. La omisión es que existen protocolos de evacuación en caso de riadas y que varios ayuntamientos de la Ribera Baixa los aplicaron el 29 de octubre, proponiendo a la población subir a las primeras plantas y no circular.
El segundo argumento siguió la misma línea: «Nuestro sistema de previsión se vio sobrepasado por el propio nivel del agua. Hay solo un medidor en todo el barranco de Poyo». Aquí la CHJ responde que los sensores en los barrancos no sirven para dar alertas, solo para contrastar información. «No hay regulación, no tienes margen de gestión; cuando el sensor detecta el agua ya la tienes encima», señalan desde el organismo. Y añaden: «No puedes dejar la gestión de una inundación en manos de lo que diga un sensor que además es extremadamente vulnerable». Traducido: los medidores nunca fueron un sistema de aviso, ni se diseñaron para serlo.
Cinco horas en blanco y una comida en el calendario
El presidente describió la jornada como una acumulación de hechos inéditos: «La presa de Buseo del 10% de capacidad pasó al 117% y la presa de Forata igual. Ocho tornados, árboles y vehículos pesados afectaron a Carlet, Turís o Catadau». El detalle que se le escapa es la cronología. El tornado de Carlet fue a las 13:00 del 29 de octubre. A esa hora Mazón mantenía su agenda y se fue a comer. La convocatoria del Cecopi llegó a las 15:00, después de que su consellera visitara Carlet. La gestión de la catástrofe, según ese mismo registro, quedó desatendida entre las 14:30 y las 19:30.
La comida que condicionó su asistencia al órgano de coordinación no aparece en ninguna explicación. Tampoco el motivo por el que la alerta pública no se emitió antes.
Los avisos que sí llegaron mientras hablaba de apagón informativo
Mazón se apoyó en la falta de información y en un supuesto «apagón informativo». Un mensaje difundido en el hilo enumera, en dirección contraria, 62 avisos de la Confederación Hidrográfica del Júcar, varios correos electrónicos, seis días de alertas de Aemet sobre la DANA y varios avisos rojos durante la propia jornada, además de las conexiones de RTVE en directo desde las 8 de la mañana.
Hay un contraste adicional que circula con fuerza en el hilo: según uno de los mensajes citados, Japón alertó por correo a sus residentes en España un día antes de la DANA. Si un tercer país avisó a sus nacionales por email, sostener que no había información disponible resulta difícil de encajar.
De eliminar la UVE a crear una consejería de Emergencias
Según un mensaje difundido en el hilo, uno de los puntos más incómodos para el relato oficial es presupuestario: al llegar a la Presidencia, el Consell habría eliminado la Unidad Valenciana de Emergencias (UVE) y rebajado 13 millones del presupuesto de Emergencias, y la respuesta posterior habría sido proponer la creación de una consejería específica de Emergencias dentro del Plan de Reconstrucción. El orden de los factores —recortar el instrumento y luego anunciar la estructura— alimenta las sospechas sobre la prioridad real que se dio al área antes de la riada.
Un participante ha comparado esa secuencia con el mecánico que nunca revisa niveles ni presión en los neumáticos y luego quiere arreglar el coche averiado.
El punto donde el análisis se atasca
A la fecha de esta discusión, la comparecencia no había producido ninguna dimisión ni ninguna asunción de responsabilidad política. El recuerdo de que Mónica Oltra dimitió por mucho menos —y dejó una profecía que se ha cumplido: «más peligrosos por incompetentes que por corruptos»— planea sobre el caso. La pregunta que sigue sin respuesta verificable es qué umbral de error, si alguno, activa una salida política en este país. Nadie ha puesto todavía el número.