Su estrategia de acercarse a la extrema derecha para arañarle votos a Vox nunca tuvo demasiado sentido, pero lo de arrimarse a cualquiera que esté vinculado de cualquier modo a la derecha (incluso a la falsa traidora de la Olona, que ya no despierta más que descrédito en ningún sector) ya genera hasta risa.
Envidia a Pablo Iglesias. Los dos carecen de principios, pero Pablo demostró tener mucha más inteligencia política que este sujeto.
Todo un estratega Pablo Iglesias, primero vendiéndose como transversal rescatando eslóganes de la Falange histórica (cuando la coleta sarracena provenía del entorno IU-PCE) y luego abrazando la causa del feminismo más radical.
Su inteligencia política: el altavoz que le regaló Soraya by the face rescatando a la Sens. Y la luz verde de los Soros boys y dinero del departamento de estado de Obama, para tener contentos a los pijos universitarios americanos con sus revoluciones arcoíris patrocinadas por Netflix.