Tarjeta de El Corte Inglés: el falso descuento que esconde un crédito
La tarjeta de socio de El Corte Inglés es, ante todo, una tarjeta de crédito. Quien crea que obtiene descuentos mágicos se lleva un chasco: los beneficios son tangibles, pero limitados. El principal gancho es el aparcamiento gratuito en los centros, aunque con un gasto mínimo de 35 euros. Para compras online, permite envío gratis a partir de 100 euros, frente a los 130 euros que exigen sin la tarjeta.
A favor: no tiene comisiones de mantenimiento, siempre que se pague a fin de mes. Existen dos versiones: la clásica (antigua) y la moderna, gestionada por el Santander; esta última insiste en migrar a los clientes, pero no ofrece ventajas adicionales para quien evita financiarse.
En contra: el riesgo de gastar más de lo necesario solo por el parking o el envío. Y hay alternativas: el IKEA Family, por ejemplo, regala café, aire acondicionado y sofás para descansar, sin exigir consumo.
¿Merece la pena entonces?
Para quien visita El Corte Inglés con frecuencia y paga religiosamente a fin de mes, la tarjeta puede rentar por el parking y el envío gratis. Pero cuidado: es fácil caer en la tentación del crédito. Los intereses y comisiones por financiación pueden devorar cualquier ahorro. La recomendación: úsala solo como débito, ignora las ofertas de crédito y, si no tienes autocontrol, mejor pasa del plástico.