Un KFC en el África profunda y el sonido del látigo que incendió las redes
Un KFC abre sus puertas en una zona remota de África. El vídeo de la inauguración recorre las redes, pero no por el pollo crujiente sino por un sonido: el de un látigo. Al menos, es lo que la conversación pública ha puesto sobre la mesa. La escena ha generado de todo, desde memes hasta diatribas sobre el colonialismo.
Del fracaso anunciado a la lectura colonial
Una parte de los espectadores detectó en la escena una premonición de fracaso. La comparación con la historieta de Pepe Gotera y Otilio, en la que un establecimiento quiebra tras el festín inaugural, captura el escepticismo. No faltó quien interpretó el episodio como una metáfora de España en 2050. En el polo opuesto, el gesto de coronar al coronel Sanders como “malvado hombre blanco” sitúa la discusión en el terreno del racismo estructural y la parodia.
Un debate que habla más de los que comentan que de África
Lo más llamativo de este asunto no es el suceso en sí, sino lo que las reacciones revelan sobre quienes las escriben. El tono de algunos mensajes, con referencias al látigo como “clásico” o a la supuesta respuesta de la población, ha sido denunciado como una muestra de racismo sin disimulo. En la acera de enfrente, la ironía responde: si el hombre blanco es el problema, ¿qué pinta el coronel Sanders en esa historia? La conversación deriva, así, en un cara a cara entre el prejuicio decimonónico y la crítica poscolonial, con el vídeo como excusa.
El vídeo sigue ahí, alojado en una ambigüedad perfecta: no hay confirmación de qué ocurrió realmente, solo una escena que cada cual interpreta según su filtro. La paradoja es que la apertura de una cadena de pollo frito en el África profunda ha servido para medir el termostato racial de la red. Y en esa medición, el látigo vuelve a sonar: esta vez, digital.