De -10% con el Santander a una cartera de 16 valores
Casi un año después de su primera compra, el balance de este inversor de 25 años no se mide en euros ganados sino en errores corregidos. Arrancó en marzo de 2020 con el
Santander ocupando el 50% de su cartera y con American Airlines como segundo pilar, dos apuestas que él mismo describe hoy como un comienzo «de la forma más
paco posible». La corrección le pasó por encima: la cartera llegó a estar en
-10% y el pánico le hizo malvender varias posiciones. Un año más tarde maneja 16 valores, mezcla de crecimiento y dividendo, y una idea fija: aguantarlos entre 20 y 30 años.
Empezar con el Santander al 50% de la cartera
El primer tramo es una sucesión de ventas a destiempo. American Airlines se vendió en pérdidas tras verla caer sin freno, aunque después llegó a cotizar a
20 dólares cuando la compra se había hecho a 14. Con el banco español hubo más paciencia: la mayor parte de la posición salió a 2,43 euros y eso permitió recortar el daño de haber metido ahí medio patrimonio. El protagonista admite que las críticas recibidas entonces le parecieron prepotencia y hoy las da por buenas.
De aquello queda una conclusión incómoda: el estudio llegó después de invertir, no antes. Ese orden invertido es el que convierte una caída en una venta forzada.
¿Cuánto renta una cartera de 16 valores?
La foto actual ordena las posiciones por peso y deja precios de entrada concretos:
Alibaba a 196 dólares —su mayor apuesta y, en sus palabras, la joya de la corona—, Disney a 100, Shell a 14,35 euros, el ETF de videojuegos y eSports a 25,50, Pfizer a 36,5, Abbvie a 81,7, Logista a 15,26, Intel a 54, Skyworks a 98,80, Verizon a 53,80, Iberdrola a 8,55, Red Eléctrica a 15,55, Coca-Cola a 44,95 y Johnson & Johnson a 137,8.
Los resultados van por barrios.
Disney acumula una revalorización del 65%; Pfizer, comprada mucho antes de la vacuna, está en -12%. La renta por dividendo que persigue también es desigual: Logista roza el 8%, Red Eléctrica paga un 6,50%, Abbvie un 5%, Verizon un 4,14% y Pfizer un 4%.
El objetivo declarado no es pegar el pelotazo. Firmaría un 8-10% anual y aspira a que los dividendos acaben equivaliendo a la renta de un alquiler. El plan de aportaciones para el primer año: entre 10.000 y 12.000 euros.
Diversificar: ¿prudencia o mediocridad?
Aquí arranca el desacuerdo de fondo. Una corriente sostiene que repartir el capital entre 16 valores solo garantiza resultados mediocres, que el particular no gestiona millones como un fondo y que basta con tres buenas empresas para hacerse rico. Enfrente, el argumento de que esa estrategia funciona en las charlas pero no en la práctica:
la cartera cotizada de Berkshire Hathaway supera las 40 empresas y, además, la sociedad es dueña de decenas de compañías que no cotizan.
Aparece también el matiz técnico de la beta baja: las empresas de dividendo suelen moverse menos que el mercado y acumulan mejores retornos ajustados a riesgo en las crisis recientes, lo que rompe la teoría de que menos riesgo implica forzosamente menos rentabilidad. Frente a eso, la advertencia clásica: elegir tres valores y acertar con los tres se parece demasiado a una sala de juego.
El aviso sobre el PER de 150 y las renovables de moda
El ejemplo que se pone sobre la mesa es el de una renovable que se ha revalorizado con fuerza y cotiza a múltiplos de 150, 200 o 300 veces beneficios. El razonamiento del escéptico es implacable: llegará un trimestre con crecimiento del 40% y la acción caerá un 40%, porque los mismos analistas que la ensalzaban hablarán entonces de márgenes y competencia.
El precedente que se cita es una compañía que hace seis o siete años facturaba 20 veces menos que ahora y valía más en bolsa. La moraleja: el crecimiento es magnífico a dos años vista y deja muchos cadáveres por el camino.
Logista, Unilever y la letra pequeña del dividendo
La distribución de tabaco y afines aporta el
90% del beneficio de Logista, un peso que la empresa quiere reducir sin prisa. La presión de los fondos que invierten con criterios sociales, unida al escaso volumen negociado, mantiene el precio deprimido y abre la puerta a comprar barato una compañía madura. No gusta, en cambio, que Imperial Brands conserve el 50% del capital.
En la lista de vigilancia aparece Unilever, colocada a tiro tras eliminar la doble sede: con domicilio fiscal único en Londres, el dividendo debería llegar sin retención en origen. Para un inversor con bróker extranjero hay además papeleo: el formulario para declarar el dinero fuera y la obligación de informar a Hacienda de lo que el bróker no comunica, según relata este participante.
En la cartera hay una posición marcada para salir a medio plazo, Shell, por falta de futuro en el petróleo, y quizá Grifols, que ve estancada y con mucha deuda.
Y aquí se atasca el análisis. Con un 8-10% anual como meta, la cartera de 16 valores y un índice global acabarían en el mismo sitio; la diferencia es si el trabajo de selección añade algo o solo añade preocupaciones.