El Parlamento israelí mete a Cataluña y al País Vasco en su agenda
¿Puede Israel devolverle a Sánchez la china en el zapato de Gaza? El Parlamento israelí ha decidido debatir el reconocimiento de la independencia de
Cataluña y el País Vasco, una moción que, de prosperar, convertiría a Tel Aviv en el primer país en plantearse una medida así contra los intereses territoriales de España.
El movimiento no es casual. En el análisis de los círculos diplomáticos que han aireado la noticia, aparece como respuesta directa al giro de Pedro Sánchez en el conflicto de Gaza. La deriva crítica con Israel del presidente español, con un reconocimiento del Estado palestino ya sobre la mesa, habría encendido todas las alarmas en Jerusalén. Si España apoya a quien Israel considera su enemigo, el debate independentista puede ser la respuesta. El detalle: el Parlamento israelí no toma decisiones vinculantes sobre las fronteras de otros países; su valor es político, simbólico. Pero el gesto no es gratis.
Otra lectura, en tono más conspirativo, sitúa a Rusia detrás. La vieja ambición de desestabilizar España mediante el independentismo, con Cataluña y el País Vasco como cabezas de puente, encajaría con el interés de Moscú en castigar a la OTAN desde dentro. Algunos analistas recuerdan los nexos del soberanismo con el entorno de Putin, aunque nadie ha aportado pruebas concretas.
En medio, el único ganador por ahora es el relato independentista: una nación sin Estado a la que se le reconoce el derecho a debatirse en un Parlamento extranjero vale más que mil mítines. Con las encuestas del procés bajo mínimos, Israel ha regalado a los soberanistas una segunda vida mediática. Y la bicefalia entre Moncloa y la derecha en el apoyo a Ucrania no contribuye a cerrar el flanco.