El oro rompe la bajista y el bono a 30 años supera el 5%
El metal amarillo deja de caer y firma una ruptura de tendencia que los participantes reciben con cautela, mientras la plata rubrica su mejor semana desde febrero. En paralelo, la
Reserva Federal mantiene los tipos en el 3,75% y el bono estadounidense a 30 años cierra en máximos de dos décadas, con rachas por encima del 5% que no se veían desde 2007. El tramo incorpora además dos frentes nuevos: la crisis migratoria de Ceuta y la intervención coordinada de Estados Unidos y Japón para sostener el yen.
Qué se ha sabido
La cascada de datos empieza con el banco central de China, que en mayo amplió sus reservas en 320.000 onzas y encadenó una racha de 19 meses, según Bloomberg el 7 de junio. Ese mismo mes, el 10, Pimco avisó de que el ciclo de pérdidas crediticias ya está aquí y espera «pérdidas significativamente mayores» en crédito de menor calidad. El 12, el Financial Times recogió que BlackRock limitó los reembolsos de su fondo HPS Corporate Lending: las solicitudes llegaron al 13%, unos 1.600 millones de dólares, frente a los 1.200 del trimestre anterior, y la gestora atendió el equivalente al 5%. El 15, una encuesta del Consejo Mundial del Oro citada por Bloomberg indicó que el 45% de 74 bancos centrales planea comprar oro, el mayor porcentaje desde 2018.
El 22 de junio Bloomberg cifró en 163 toneladas las importaciones chinas de oro de mayo, el máximo desde marzo de 2024, con 692 toneladas en los cinco primeros meses. El 23, Reuters informó de que Morgan Stanley limitó los reembolsos de un fondo de crédito privado de 7.000 millones. El 25 se conoció la salida a bolsa de Sinda Ltd. en Nueva York a 12 dólares por acción, con una colocación simultánea de Fresnillo y un interés de Franco-Nevada. El 26, los bonos de SpaceX emitidos por 25.000 millones se deterioraban con rapidez en el secundario.
En julio llegan las referencias de deuda. El día 7, el banco central chino sumó 480.000 onzas y elevó sus reservas a 75,44 millones. El 9, la subasta del bono a 30 años se adjudicó al 5,058%, el nivel más alto desde 2007. El 13, las exportaciones chinas crecieron un 27% interanual. El 17, la agencia AP relató que ataques iraníes dañaron una desalinizadora y generadora en Kuwait, de la que depende cerca del 90% del agua potable del país. El 22, Bloomberg subrayó que el bono a 30 años se ha mantenido por encima del 5% durante 27 días en lo que va de año, el 19% de las sesiones, la cifra más alta desde 2007.
A esto se suman que la Reserva Federal dejó los tipos en el 3,75%, que el bono a 10 años cerró en el 4,694%, que la Reserva Estratégica de Petróleo cayó a 305 millones de barriles, mínimo desde 1983, y que la Oficina del Presupuesto del Congreso proyecta 2,3 billones de déficit para 2026. También se comentan la caída de Varta, que se desplomó más del 80% hasta 2,2 euros, el hallazgo en la provincia china de Hunan de un yacimiento con unas 300 toneladas y 135 gramos por tonelada, y la decisión del ICBC de suspender la negociación minorista de metales preciosos desde el 24 de julio.
Las posturas
El bloque de los metales mantiene la tesis sin cambios. Quienes acumulan oro y plata a largo plazo insisten en promediar compras y no mirar la cotización, y hay quien defiende que la ruptura del oro por encima de los 4.000 dólares anticipa un cambio de tendencia. Enfrente, otro grupo sostiene que la escasez de plata no existe porque, si existiera, el precio no caería, y que la caída del oro responde al fortalecimiento del dólar y al tono duro de la Reserva Federal, no a las ventas de los fondos cotizados.
Sobre los bonos, la discusión se centra en si el 5% del bono a 30 años se convierte en suelo permanente. Hay quien calcula que el rendimiento ha subido unos 75 puntos básicos por año desde 2020 y que la aceleración será mayor a partir de ahora, y hay quien replica que la Reserva Federal ve el mismo problema pero no puede subir tipos con el endeudamiento actual sin provocar una contracción del crédito peor que la de 2008. La intervención conjunta de Estados Unidos y Japón para sostener el yen genera otra división: unos la leen como simple gestión de riesgos, otros como una señal de que el país asiático está vendiendo reservas para ganar tiempo.
El debate sobre las grandes tecnológicas también se afina: una parte defiende que la calidad del negocio no equivale al precio que el mercado paga por él, mientras otra sostiene que varias de esas compañías son posiciones casi irreemplazables y que solo algunas, como Tesla, tienen una valoración difícil de justificar. En energía, un participante explica que el exceso de oferta viene de proyectos iniciados antes de 2020 y de la salida de Emiratos de la OPEP, y otro replica que Estados Unidos está liberando reservas para contener la inflación antes de las elecciones de noviembre.
Lo que cambia respecto a antes
Lo que estaba sobre la mesa en el tramo anterior era una caída sostenida del oro y la plata y un bono a 30 años camino de máximos. Aquí el oro rompe la senda bajista, la plata firma su mejor semana desde febrero y supera los 63,30 dólares, y el bono a 30 años confirma los máximos de dos décadas. La reunión de la Reserva Federal se salda sin el recorte que parte del mercado esperaba. Entran en escena la crisis migratoria de Ceuta, la intervención coordinada sobre el yen, la restricción china al oro minorista y los límites a los reembolsos de crédito privado, que ya no afectan solo a BlackRock. La salida a bolsa de SpaceX, con una creación y desaparición de riqueza percibida en pocos días, sirve de ejemplo de la volatilidad del tramo.
El frente migratorio y el yen
Al margen de los mercados, buena parte de los mensajes gira en torno a la llegada masiva de personas a Ceuta y a la respuesta del Gobierno. Una parte responsabiliza a la política migratoria y reclama devoluciones y control fronterizo; otra recuerda el papel de Marruecos y pide no leer el episodio como un ataque militar. En el plano monetario, se subraya que la intervención de Estados Unidos y Japón es la primera conjunta desde 1998, que Japón habría movilizado hasta 8,45 billones de yenes y que Washington vendió euros, no dólares, para financiarla.