VOX exige elecciones inmediatas para apoyar una moción contra Sánchez
La aritmética parlamentaria vuelve a poner sobre la mesa una moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez. VOX ha fijado su posición con una condición explícita: solo respaldará la operación si sirve para convocar elecciones de forma inmediata y si no implica ningún pacto o cesión a los partidos independentistas. La formación de Santiago Abascal confirma así su apoyo a una investidura de Feijóo si el Rey le propone como candidato. El problema, señalan distintas corrientes de análisis, no es la suma de votos: es que el primer partido de la oposición mueva ficha.
Quién tiene los números y quién tiene la voluntad
Sobre el papel, los apoyos existen. VOX ya ha dicho que sí a una investidura de Feijóo si Felipe VI le designa candidato. Junts, por su parte, ha dejado caer que podría estudiar la fórmula, aunque el propio partido se apresuró a matizar que «no defiende» esa vía. La pelota está en el tejado del PP, y ahí es donde el asunto se atasca.
Hay quien sostiene que Feijóo simplemente no quiere ser presidente, igual que su antecesor Mariano Rajoy tampoco quiso forzar los números cuando tuvo ocasión. El poder hay que desearlo, y una parte del análisis considera que el líder del PP carece de esa pulsión. Enfrente, la lectura contraria apunta a un cálculo más frío: sin garantías de que la operación salga adelante, mover ficha debilita al PP y refuerza a Sánchez.
El papel de Junts: presión o interés real
La hipótesis más repetida es que Junts no tiene ninguna intención de tumbar al Gobierno. Con ERC en fase de descomposición, el partido de Puigdemont gana más exprimiendo a Sánchez en la negociación de los presupuestos que aliándose con PP y VOX en una operación que sus bases no digerirían. Apoyar una moción de censura junto a la derecha sería, en palabras de varios análisis, un tiro en el pie.
Otra corriente lee el movimiento como una venganza calculada. El PSOE habría dejado fuera de la amnistía a Puigdemont, habría engañado a Junts con el concierto económico y se habría hecho con la Generalitat. En ese escenario, amagar con la moción es una forma de recordar a Sánchez que sigue necesitándoles. Y de paso, medir cuánto está dispuesto a soltar.
El coste de gobernar con VOX
Aunque la operación saliera adelante, el precio sería alto. Un Ejecutivo de PP y VOX tendría que pactar prácticamente todo con la formación de Abascal, lo que limitaría su margen en cualquier reforma. Quienes defienden esta vía argumentan lo contrario: en las comunidades donde ambos han gobernado juntos se aprobaron leyes que el PP no habría sacado en solitario, y ese mismo mecanismo funcionaría en Madrid.
El escenario alternativo es el inmovilismo. Si no hay moción, Sánchez sigue gobernando con los apoyos que ya tiene, los presupuestos salen adelante y la legislatura se alarga. Varios análisis apuntan a que el verdadero examen llegará más tarde, cuando las urnas vuelvan a hablar y alguien tenga que intentar gobernar con los números que salgan.
La operación sigue exactamente donde empezó: con VOX poniendo condiciones, Junts desmintiéndose a sí mismo en cuestión de horas y el PP sin dar el paso. Nadie ha movido todavía la ficha que haría falta para que esto deje de ser un amago.