Un participante cifra en el 18% del censo el apoyo al cambio de nombre
Según un participante, en Tarragona hay un municipio que dejó de llamarse San Carlos de la Rápita. Ahora es La Rápita, a secas. La razón que se adujo, según ese relato, fue borrar del nomenclátor la referencia a Carlos III, un rey al que se tildó de
feixista. El cambio salió adelante. El detalle está en cómo.
¿Cómo se cambió el nombre de La Rápita?
Según el mismo participante, con un referéndum local que fijó dos condiciones de antemano: mayoría absoluta y que esa mayoría representara al menos el
20% del censo. Se cumplió la primera. La segunda, no. Votó el
26% de la población y el sí se llevó el
70% de los votos. Según su cálculo, sobre el censo total ese apoyo se queda en un 18%. El umbral pactado era otro.
Se cambió igualmente.
El material no permite verificar el referéndum ni el cambio de nombre más allá de ese relato.
De Castrillo Matajudios a la Mota de Judíos
Otro participante señala que el episodio no es único:
Castrillo Matajudios, en Burgos, se llamaba así hasta hace unos diez años, cuando pasó a Castrillo de Mota de Judíos.
Según otros participantes, el fenómeno no es exclusivamente español: uno afirma que intentaron cambiar la bandera de Suiza y no pudieron; otro sostiene que el escudo de Aragón, con sus
cuatro cabezas de reyes en el blasón, también estuvo
en la diana por ofensivo. Sobre la cruz de San Jorge, la de Inglaterra, hay quien sostiene que los genoveses reclaman su origen. La idea de cambiar la bandera inglesa aparece en el material solo como predicción o broma de algunos participantes, no como una exigencia respaldada.
El material no permite verificar estos extremos más allá de los comentarios de los participantes.