Rosalía no es soprano: el falsete y la reverberación que sostienen su voz
Un receso laboral, un café y una conversación sobre el último disco de Rosalía. Alguien que no lo había escuchado confesó que su fin de semana había ido por el
At Fillmore East de The Allman Brothers y recibió la mirada de quien no tiene remedio. Los presentes elevaban a la artista al estatus de soprano de ópera. La curiosidad pudo más que la prudencia: escuchó el disco, le sorprendió, le pareció mejor que lo anterior y aplaudió que alguien se salga del autotune reguetonero. Pero la conclusión fue otra:
Rosalía no es una soprano lírica.
Qué dice una profesora de conservatorio sobre la voz de Rosalía
La duda se trasladó a una profesora de
música en conservatorio. Su respuesta fue la esperada: Rosalía es una buena cantante, tiene muy buena voz y capacidad para llegar a tonos agudos, pero
carece de otros registros y del cuerpo de la voz propia de una soprano lírica. El dato fundamental es técnico: durante toda la canción recurre al falsete para alcanzar los agudos, mientras que una soprano lírica no utiliza el falsete. Es la diferencia entre un recurso estilístico y una escuela.
En la misma línea, otra intervención apunta a que
no cierra bien las cuerdas y se le escapa mucho aire. No tiene entrenamiento para ópera, aunque tampoco parece que pretenda cantar a pelo con una sinfónica en un teatro. Para lo suyo, la voz y la técnica le llegan. Canta bonito, con sensibilidad.
La reverberación que da cuerpo a una voz que no proyecta
Aquí aparece el detalle incómodo. En la canción grabada se aplican
toneladas de reverberación para dar cuerpo y sensación de proyección. El efecto es, según esta lectura, descarado. Sabe entonar y canta mejor que la mayoría, pero los fans que la ensalzan como si tuviese las cualidades de la Callas necesitan una pizquita de cultura musical. La petición implícita es clara: escuchad algo de ópera de verdad y lo veréis.
El problema de fondo no es solo de oído. La mayoría de la gente no distingue estos matices, y si algo le parece ópera, dirá que puede cantar ópera aunque no haya escuchado ópera en su vida. Es el reino de los ciegos donde el tuerto es el rey.
El lírico que tampoco se libró: Carreras y los villancicos
No es un problema exclusivo de Rosalía. El listado de cantantes líricos que se metieron en terrenos que no dominaban incluye a Josep Carreras, que cuando ha cantado villancicos o boleros lo hacía, según esta descripción, como un gato cuando lo tiras a unas zarzas. La comparación sirve para algo:
el registro lírico no es una etiqueta que se pueda importar a cualquier repertorio.
Lo que sí se reconoce es su capacidad interpretativa en directo. Su actuación en los Goya fue una lección de interpretación, absolutamente magistral. La de los Grammy ya no gustó tanto. No es una cantante lírica, no va a intentarlo y haría el ridículo. En lo suyo es buena, de lo mejor que hay ahora. Recalquemos: en lo suyo.
Por qué el público confunde gorgoritos con música clásica
La confusión tiene una explicación. La mayoría de la gente no sabe lo que es la música conocida como clásica y apenas ha escuchado obras de ese tipo. Por eso, cuando oyen a alguien soltando gorgoritos o trinos, o unos arreglos de cuerda del montón, piensan que eso es música clásica. Y no lo es. La etiqueta se aplica por parecido superficial, no por conocimiento.
Hay quien va más lejos y sostiene que la pieza es una simpleza repetitiva con tres acordes, ni uno más. La brecha entre esa descripción y el entusiasmo general mide el tamaño del malentendido.
El disco como producto: mucha pasta, muchos medios y ningún alma
El análisis de la producción admite matices. Hay quien defiende que, como disco de pop, está muy bien hecho, que han metido mucha pasta y muchos medios, y que detrás hay músicos de muy alto nivel. Nadie desprecia el personaje y lo que representa más que quien lo dice, pero reconoce el oficio.
La objeción llega desde otro flanco:
hay miles y miles de discos por conocer medianamente interesantes o verdaderas obras de arte desconocidas, y mientras tanto se jalea un producto sin alma. La pregunta que se lanza es incómoda: ¿algo grabado con pocos medios y alma o algo sin alma y muchos medios?
El falsete no es ópera, y el dato que lo cierra
La discusión derivó hacia el barroco francés, Rameau, Teodor Currentzis y las grabaciones de referencia. En ese desvío quedó una idea que resume todo lo anterior: la técnica vocal no se improvisa ni se etiqueta por parecido.
Una soprano lírica no usa falsete; Rosalía sí. Y una orquesta sinfónica tocando tres acordes no convierte una canción en ópera. Es la diferencia entre el envoltorio y el contenido.