Yo sobreviví a un aborto tardío, tenía 4 meses. Tengo una cicatriz en la espalda que me hizo la matrona cuando intentó sacarme.
Luego me dejaron en un contenedor y por suerte era verano, me encontró la guardia civil, llorando, tenía el cordón umbilical mordido por un gato callejero.
Y aquí estoy, sin quejarme tanto como tú, que andas todo el día lamentándote por haber nacido.
Al contrario, yo doy las gracias por poder vivir esta vida, que me pertenece a mí solo.
Aprende.