Trillo revela que EEUU avisó a Marruecos antes del desalojo de Perejil
El exministro de Defensa Federico Trillo desveló en una entrevista que Estados Unidos advirtió a Marruecos de la operación española para recuperar el islote de Perejil en julio de 2002, y que la intención de Washington era sentar a España y Marruecos a negociar la entrega del peñón y de otros islotes. La revelación, que pasó sin apenas eco mediático, ha reabierto el debate sobre la fiabilidad de EEUU como aliado y sobre la soberanía española en el norte de África.
Qué dijo Trillo sobre Perejil y qué papel jugó EEUU
Según el relato del exministro,
Estados Unidos avisó a Marruecos de que España preparaba una operación para desalojar a los militares marroquíes que habían ocupado el islote. La advertencia no era un gesto de transparencia aliada: respondía a un plan mayor, el de forzar una mesa de negociación en la que se discutiera la entrega de Perejil y del resto de islotes españoles en la zona. Es decir, Washington no solo no frenó la ocupación, sino que pretendía convertirla en moneda de cambio.
La operación de desalojo, ejecutada por el Mando de Operaciones Especiales, se saldó sin bajas y con la bandera española ondeando de nuevo en el peñón. Pero el episodio dejó una pregunta incómoda: ¿de qué sirve un aliado que avisa al adversario antes que a ti?
El precedente de la Marcha Verde y la alianza EEUU-Marruecos
El episodio de Perejil no fue un accidente diplomático.
La alianza entre Washington y Rabat viene de lejos, al menos desde la Marcha Verde de 1975, cuando Estados Unidos optó por una supuesta imparcialidad que en la práctica favorecía a Marruecos frente a España. Un estudio citado en el debate, «La Participación de Estados Unidos en la crisis del Sáhara español: la Marcha Verde», documenta esa equidistancia interesada.
La lectura que se impone es que EEUU nunca ha considerado a España un socio de primera fila en el Magreb. Marruecos es el interlocutor útil; España, el socio molesto. Esa jerarquía explica por qué la Casa Blanca prefirió una negociación que desgastara a España antes que una condena clara de la ocupación.
OTAN, Ceuta y Melilla: la pregunta sobre la defensa española
La discusión derivó rápidamente hacia el presente.
Ceuta y Melilla aparecen en el horizonte como el siguiente capítulo de la misma película: si EEUU no movió un dedo por Perejil, ¿por qué iba a moverlo por las ciudades autónomas? La OTAN, se argumenta, no es una garantía automática cuando el agresor es un socio estratégico de Washington.
Hay quien sostiene que España debería reconstruir sus fuerzas armadas y dejar de confiar en paraguas ajenos. En contra pesa el argumento de que ningún gobierno español ha querido pagar el coste político de un rearme serio. El resultado es una dependencia que convierte cada crisis en un ejercicio de humillación contenida.
El debate sobre el franquismo y las bases americanas
La conversación derivó hacia el origen de esa dependencia.
Los Pactos de Madrid de 1953, firmados por Franco para salvar una economía autárquica en ruinas, instalaron las bases americanas en España y sellaron una subordinación que ningún gobierno posterior ha revisado. Unos lo presentan como realismo forzado por la miseria; otros, como la cesión fundacional de soberanía.
El intercambio se enconó. Quien saca a relucir 1953 recibe el reproche de blanquear la dictadura; quien defiende a Franco recibe el de justificar el servilismo. La discusión, como casi siempre que se toca ese periodo, se atasca antes de llegar a ninguna conclusión.
La corrupción como telón de fondo
En paralelo, el debate derivó hacia los escándalos de corrupción que salpican a la clase política actual: áticos, fincas, chalets y comilonas. La tesis que se repite es que
la sumisión exterior y la corrupción interior son dos caras del mismo sistema. Un país que no controla a sus élites difícilmente va a defender su territorio con firmeza.
La ironía amarga es que mientras se discute si EEUU nos entregaría Perejil, los casos de corrupción siguen su curso judicial sin que nadie haya devuelto nada. La soberanía empieza por casa, y en casa el tejado lleva años sin arreglar.
El punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: si EEUU avisó a Marruecos, ¿lo hizo por torpeza diplomática o por diseño? La respuesta corta es que un aliado que avisa al adversario no es un aliado. La respuesta larga es que España lleva décadas sin querer enfrentarse a esa evidencia.