La generación que prometió futuro deja a sus hijos sin empleo
Tener 20 años y buscar trabajo en España es hoy un ejercicio de funambulismo. Los puestos que antaño servían de puerta de entrada están ocupados mayoritariamente por personas migrantes; la automatización amenaza ya las categorías siguientes. Resultado: una generación que mira la escalera laboral sin peldaños.
El empleo puente ha desaparecido
El diagnóstico es nítido: quedan huecos para perfiles técnicos muy cualificados o empleos precarios que ya no funcionan como ascensor social. Quienes analizan el mercado laboral se dividen entre los que ven a la inmigración copando los trabajos de acceso y los que recuerdan que la formación sigue siendo la única vía, aunque el consejo de «haz un grado superior» choca con quien solo busca un primer contrato.
La robótica no avisa: primeros relevos en cinco meses
Las previsiones apuntan a un calendario concreto: en cinco meses, Madrid verá los primeros relevos de conductores por sistemas autónomos; en una década, taxis, autobuses y camiones podrían estar operados por algoritmos. No es ciencia ficción: es la misma lógica que vació almacenes y ahora apunta a la última gran bolsa de empleo sin cualificación.
La brecha de los 50
La parte más incómoda es generacional. Quienes rondan los 50 —y gobiernan— son señalados como los que entregaron a sus hijos un país sin escaleras. La queja va más lejos: mientras un joven de 20 se plantea emigrar, hay adultos de 50 sin ahorros que todavía confían en una pensión de 2.000 euros. El dato que descoloca: el mercado laboral no solo separa clases, separa relojes.