Bronca en el hilo: «Todos somos revolucionarios hasta que se acaba el dinero de papi»
El hilo se ha partido en dos. A un lado, los que celebran que una generación entera mande a la mierda el pacto intergeneracional. Al otro, los que avisan de que la realidad va a pasar por encima de esa rebeldía. Y en medio, dos tuits que han hecho de gasolina: uno en francés que dice que no se puede contar con esta generación para trabajar 40 horas y llegar a los 65, y otro que se mofa de los que madrugan para pagar paguitas.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay cifras nuevas, pero sí dos piezas que han ordenado el debate. La primera es un
en francés que resume el malestar: «Faut pas compter sur cette génération pour bosser 40h/semaine et aller jusqu’à 65 ans, on est foutu, clairement». El tuit añade que quieren tiempo para ellos pero no se dan los medios para pagarlo, y que es imposible ganar 3000 euros al mes trabajando 15 horas semanales. La segunda es un
que muestra a un joven francés arremetiendo contra el movimiento de bloqueo de los liceos y contra quienes denuncian las jornadas de 8 a 18. El chaval suelta que ese horario es el básico de un trabajo pagado al salario mínimo y concluye que es una generación acabada. Varios foreros han traducido y pegado ambos tuits. También se ha colado un tuit sobre un supuesto yonqui que se ríe de los currantes que madrugan para pagarle la paga, aunque nadie aporta más contexto. En el debe, un forero mayor avisa de que le quedan «una media de unos 32/35 años de vida» y que pasan rápido.
Dónde está la bronca
El choque es frontal. Por un lado, los que defienden que la Generación Z tiene razón: el sistema de pensiones es una estafa piramidal, los boomers han robado el futuro y no hay que remar para sostenerlo. Un participante lo resume: «Han descubierto con 16 años lo que la mayoría de generaciones descubre con más de 60». Otro añade que «la gente puede vivir con menos dinero» y que al menos se han dado cuenta del timo. Frente a ellos, los que sostienen que esa actitud es un farol que dura hasta que se acaba el dinero familiar. «Todos somos muy revolucionarios hasta que se acaba el dinero de papi», suelta uno. «Joder que hostias les va a pegar la realidad», dice otro. La discusión deriva en un cruce de descalificaciones personales hacia la chica del vídeo, con comentarios sobre su aspecto y su futuro que este artículo no reproduce. También hay quien avisa de que si nadie trabaja, la comida no se consigue tan fácil y se pregunta si habrá guerra civil entre jóvenes y viejos. Y un tercer grupo, minoritario, apunta a los robots como solución: «Que trabajen los robots».
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate era abstracto: si el pacto intergeneracional se rompía o no. En este tramo entra la constatación de que en Francia el asunto ya está en la calle, con bloqueos de liceos y un joven increpando a los que se quejan de las jornadas. También aparece por primera vez la comparación con Asia como amenaza real: un forero avisa de que los países asiáticos en pleno desarrollo «adoran contemplar a esta juventud occidental que ahora se niega a trabajar». Y se cuela un nuevo frente: la sospecha de que muchas de estas chicas acabarán en plataformas de contenido para adultos, lo que para algunos zanja el debate sobre si trabajarán o no. Nada de esto se resuelve.
El cálculo que se repite
Varios mensajes vuelven sobre la misma cuenta: 3000 euros al mes por 15 horas semanales no salen. «Imposible ganar 3000 euros al mes trabajando 15 horas semanales, es preciso que despertéis», dice el tuit francés que se ha pegado. Un forero lo resume con sorna: «3000 mensuales por 15h semanales. Pues como no ejerza...». Otro añade que no hacen falta 2000 euros ni nueve horas al día más transporte para conseguir comida. La conclusión que sobrevuela es que alguien tendrá que pagar la diferencia, y que ese alguien no está claro.
Lo que se dice de la chica
Los comentarios sobre la protagonista del vídeo van del elogio a la burla. Unos la ven como una lista que ha entendido antes que nadie cómo funciona el sistema. Otros creen que no trabajará en su vida porque no le hará falta. Y varios se enredan en pronósticos sobre su futuro que no aportan nada al debate económico. La única frase que se salva con cierto recorrido es la de un forero que sentencia: «Esa ya os digo yo que no va a trabajar en su vida, no le hará falta».