El Madrid no pagaría 50 millones por Huijsen, según un periodista
¿Cuánto vale un defensa de 19 años que ha jugado media temporada en la Premier? Según el periodista Mario Cortegana, el Real Madrid ha contactado con el entorno de Dean Huijsen y ha recibido señales positivas, pero fuentes que siguen la operación consideran difícil que el club blanco desembolse 50 millones de libras por un chaval de esa edad. La expectativa que se traslada es que Huijsen acabará en otro club de la Premier este verano. El dato ha desatado una tormenta en la parroquia madridista que va mucho más allá del precio.
La discusión no es futbolística. Es contable, identitaria y, sobre todo, una enmienda a la gestión económica de las últimas ventanas de fichajes. El argumento que recorre toda la conversación es simple: si el club ha pagado 80 millones por un jugador que no ha rendido, 50 por otro que tampoco y 70 por un tercero que sigue sin justificar la inversión, ¿por qué ahora el precio de un central de 19 años es el problema? La respuesta que se da en voz baja es que el problema nunca fue el precio.
Qué ha pasado con Dean Huijsen y el Real Madrid
El defensa nació en Holanda, de padre holandés y madre española, y se ha criado deportivamente en España. Esa doble condición es la que ha convertido el fichaje en un asunto que trasciende lo deportivo: hay quien lo reclama como español y hay quien recuerda que su formación y su nacionalidad de origen son neerlandesas. La discrepancia sobre qué es exactamente el jugador —un central español formado fuera o un extranjero criado aquí— contamina cualquier debate sobre su precio.
El Real Madrid, según la información disponible, ha mantenido contactos con su entorno y ha recibido señales positivas. Pero la cifra que se maneja, 50 millones de libras, se considera fuera de mercado para un futbolista que no ha empatado con nadie. La conclusión que se traslada es que el jugador acabará en otro equipo de la Premier League. No hay acuerdo, no hay negociación avanzada y no hay plazo: la historia queda exactamente donde está.
Los 80, 50 y 70 millones que nadie explica
Aquí está el núcleo del enfado. La comparación que se repite es implacable: el club pagó 80 millones por un jugador al que se califica de paquete sideral, 50 por otro al que se compara con un romero del Bósforo y 70 por un tercero al que se llama Bobby Charlton del Brasileirao. Con una defensa que, entre cojos y exjugadores, rinde a nivel de Primera Federación, la excusa del precio se cae sola.
La conclusión que extrae una parte del análisis es que o el Madrid va tieso o el precio de que siempre salga el 36 es montar un equipo al gusto de intereses que no son deportivos. La tesis del agotamiento económico tiene su propio argumento: el club estaría en la ruina a raíz de la reforma del estadio, una operación que se cifra entre 500 y 2.000 millones de euros y que, según este razonamiento, se ha financiado con cargo al socio y al abonado.
Hay quien va más lejos y sostiene que los que se han llevado comisiones de esos 1.000 millones se han hecho ricos, y que con ese dinero se habrían construido dos estadios desde cero en Valdebebas, donde hay espacio de sobra. Es una acusación sin prueba aportada, pero explica el tono de la conversación: la desconfianza ya no es sobre un fichaje, es sobre la caja.
El argumento de la ingeniería social y la sustitución
Una corriente del análisis sostiene que el problema de fondo no es económico sino de composición de plantilla. La tesis es que el club ha ido sustituyendo a jugadores blancos y formados en casa por fichajes de perfil físico distinto, y que eso forma parte de una estrategia de normalización que trasciende el fútbol. Se argumenta que al aficionado de entre 18 y 55 años ya no le importa el fútbol, y que el producto se sostiene sobre un público cada vez más reducido.
Estas afirmaciones se hacen sin aportar prueba alguna y responden a una lectura identitaria del mercado de fichajes. Enfrente, la respuesta más repetida es que el criterio debería ser el nivel, no el pasaporte: se citan defensas como Bastoni o Gvardiol —este último antes de que Guardiola lo reconvirtiera— como ejemplos de centrales que sí valdrían la inversión. El contraargumento es que Florentino prefiere jugadores hechos a proyectos, y que antes pagaría 110 millones por un central consagrado que 50 por una promesa.
La discusión derivó, como suele, en un cruce de acusaciones personales que no aporta nada al asunto. Lo relevante es que la discrepancia sobre el criterio de fichaje —nivel frente a perfil— sigue sin resolverse.
El patrocinio, la deuda y el relato del dinero global
Otra línea de análisis conecta el caso con la estructura financiera del fútbol europeo. Se señala que el patrocinador principal del Madrid es una aerolínea de Emiratos, mientras que el del Barcelona es una plataforma de música sueca cuyos fundadores han sido señalados por asuntos fiscales. La comparación se usa para sostener que ambos clubes dependen de fondos que no responden a lógicas deportivas.
La hipótesis que se maneja es que los grandes clubes funcionan como compañías globales de entretenimiento: no viven de crear un producto atractivo para su público, sino de obedecer a fondos internacionales que crean dinero de la nada, respaldados por la superioridad militar que sostiene las divisas fiat. Es una tesis conspirativa, sin verificación posible, pero articula el malestar de fondo: la sensación de que el aficionado paga 100 euros al mes por un espectáculo cuyo guion se decide en otro sitio.
El detalle que se cita como prueba de la confusión general es el préstamo de un banco de inversión estadounidense para cubrir agujeros. Si el club está financiado por un banco, el argumento del precio de un central de 19 años pierde peso: el problema no es el dinero, es a quién se le paga y por qué.
Qué se puede esperar del fichaje de Huijsen
A la fecha de esta discusión, la operación está abierta y sin desenlace. El Madrid ha contactado, ha recibido señales positivas y no ha puesto los 50 millones sobre la mesa. La expectativa que se traslada es que el jugador acabará en otro club de la Premier. No hay confirmación de ningún movimiento posterior.
El escenario que se dibuja para la defensa blanca pasa por incorporaciones que llegarían libres y con perfil físico distinto al de Huijsen. Es una previsión, no un hecho. Lo único verificable es que el club no ha pagado y que la cifra sigue siendo el obstáculo declarado.
Con estos antecedentes, lo lógico sería que el aficionado dejara de discutir el precio y empezara a discutir el criterio. Sigue discutiendo el precio. Y el que paga 100 euros al mes por ver a un central de 19 años en otro equipo tiene derecho a preguntarse quién decidió que ese chaval no valía 50 millones y sí valía 80 el que no juega.