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La inteligencia artificial, un campo en auge, presenta una marcada brecha de género en sus puestos de liderazgo, con solo un 13% de mujeres en roles directivos. Esta situación limita el potencial de innovación y perpetúa sesgos.
La inteligencia artificial (IA) está transformando nuestro mundo a un ritmo vertiginoso, pero en la cima de las empresas que lideran esta revolución, la presencia femenina es alarmantemente escasa. Un análisis reciente revela que solo el 13% de los puestos directivos en empresas de IA están ocupados por mujeres. Esta cifra, lejos de ser un mero detalle estadístico, pone de manifiesto una profunda brecha de género que merece atención y acción.
El sector de la inteligencia artificial, a pesar de su carácter innovador y de cara al futuro, arrastra consigo problemas estructurales que limitan la participación femenina en los escalafones más altos. Los datos de estudios realizados en 27 países, incluyendo España, indican que las mujeres representan entre el 13% y el 29% de los empleos en IA dentro de las compañías del sector. La proporción se reduce drásticamente a medida que se asciende en la escala de liderazgo. En España, la situación podría ser incluso más acentuada, según José Varela, especialista en IA de UGT. Esto se relaciona con un porcentaje menor de mujeres formadas en tecnologías de la información y comunicación (TIC), representando ellas un 18% de los candidatos con estas habilidades en plataformas como InfoJobs.
La falta de proyección en las carreras tecnológicas es una de las razones citadas para explicar por qué las mujeres evitan este campo. Un informe de UGT señala que un 43% de las profesionales del sector tecnológico abandonan su empleo al ser madres, frente al 23% de los hombres. La principal causa es la ausencia de mecanismos de conciliación efectivos con la vida familiar, una carga que recae de forma desproporcionada sobre las mujeres. Las cifras del INE confirman esta realidad: ellas dedican una media de 26,5 horas semanales a tareas de cuidados y hogar, mientras que los hombres asignan 14 horas.
La infrarrepresentación femenina en el ámbito de la IA no es un fenómeno aislado, sino que se agrava por una serie de factores. Las trabajadoras sufren lo que se ha denominado una "triple penalización": ocupan menos puestos de poder en general, están menos presentes en el campo específico de la IA y, además, son minoría en las contrataciones del sector tecnológico. En España, aunque el 16% de las empresas cuentan con especialistas TIC, solo el 6,5% contratan mujeres para estas vacantes, un porcentaje que desciende al 1% si se buscan plantillas con al menos la mitad de mujeres, según una encuesta del INE.
Esta exclusión no solo limita las oportunidades laborales para las mujeres en un sector con gran potencial de crecimiento, sino que también las aleja de empleos altamente remunerados. La oferta de puestos de IA se ha duplicado en los últimos años en EE. UU., y estos empleos pagan más del doble que otros trabajos no relacionados con la IA: 177.000 dólares (aproximadamente 154.200 euros) anuales frente a 80.000 dólares (unos 69.700 euros), según otro estudio de LinkedIn. España sigue una tendencia similar, con un incremento del 16% en la oferta de vacantes de IA entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, según la patronal Digitales. Mónica Pérez, directora de estudios de Infojobs, señala que los puestos de liderazgo son los que más han aumentado, y advierte que la propia IA puede sustituir tareas de profesionales con menor experiencia, como la programación.
La falta de diversidad en la industria de la IA tiene implicaciones que van más allá de la mera representación. Puede amplificar los sesgos machistas ya documentados en esta tecnología. A medida que la IA se integra en áreas críticas como la contratación o el diagnóstico médico, la población femenina se expone a ser discriminada. Un ejemplo claro es ChatGPT, que al revisar currículos, asumía que las mujeres tenían menos experiencia que los hombres, colocándolas en desventaja.
La IA está asumiendo cada vez más tareas. Un análisis de OpenAI sobre 800.000 mensajes de trabajo en EE. UU. reveló que el 17% de las tareas reportadas no estaban directamente relacionadas con el puesto del usuario, sugiriendo una reconfiguración del trabajo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) argumenta que la entrada de la IA en el mercado laboral puede no traducirse en una pérdida masiva de empleos, sino en un cambio en las actividades, habilidades y condiciones laborales. Sin embargo, si las predicciones de destrucción de empleo se cumplieran, las mujeres podrían verse afectadas de forma desproporcionada. La OIT estima que los puestos con mayor concentración de trabajadoras, como secretarias o auxiliares contables, son los más expuestos a desaparecer. Si bien las innovaciones tecnológicas anteriores han generado más empleos de los que han destruido, como estima Deloitte con 3,5 millones de trabajos desaparecidos y 8,5 millones creados en Reino Unido entre 2000 y 2024, la incertidumbre sobre el ritmo de creación de nuevos empleos y el tiempo de reinserción laboral de los afectados sigue siendo una preocupación latente.
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