Leire Pajín: el desprecio machista que no caduca
¿Qué lleva a que una foto de una exministra de vacaciones, tomada hace unos 17 años, se convierta en excusa para una sarta de descalificaciones? La imagen ha vuelto a circular y con ella un repertorio de insinuaciones soeces que dicen más de quienes las firman que de la protagonista. Se repite el patrón: el cuerpo de una política como arma arrojadiza.
La aludida es Leire Pajín, ministra de Sanidad durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En los comentarios que han circulado se mezcla el desprecio físico con afirmaciones sin sustento, como una supuesta relación de filiación con Felipe González, que nadie se ha molestado en verificar. También se la sitúa en el Parlamento Europeo, lo que para algunos justifica el ensañamiento: el clásico «viven del cuento» aplicado a quien ejerce representación pública.
La foto en cuestión formaba parte de ese tradicional reportaje de ministros en agosto, género que hoy se leería como una invasión de la privacidad. Pero aquí el problema no es la fotografía, sino el uso que se hace de ella: reducir a una mujer con cargos de responsabilidad a un comentario sobre su aspecto. El hecho de que la conversación se centre en prendas de baño y no en políticas sanitarias dice bastante del nivel de la discusión pública.
Quizá alguien debería recordar que Pajín ha dedicado dos décadas a la política profesional. Mientras tanto, el deporte favorito de algunos sigue siendo buscar un bañador de hace 17 años para regatear argumentos. Así cualquiera gana la partida.