sin tener en cuenta otras partes del mundo en donde habitan 9 mil millones de personas, unas en la edad de piedra y otras en el futuro, nuestros abuelos o bisabuelos, fueron los últimos que vivieron como siglos atrás, con el carro de vacas y la lareira, con el sacho y el caldo como único alimento, con ropa vieja y sin ninguna comodidad en casa.
Nos quejamos de vicio. De la misma manera que los perros actuales no son conscientes de su privilegio, de tener la comida asegurada, veterinario, una cama caliente y limpia sin que ellos tengan ningún mérito, no imaginan que son los primeros que viven así. Que solo hace unos años, sus antepasados vivían a la intemperie comiendo sobras y bebiendo agua en los charcos de la lluvia.
Ni un multimillonario de hace unas décadas soñaba con los lujos con los que vive el español medio